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Del Barça y el Madrid al deporte global: así gana dinero Sixth Street con el balón

El socio financiero que ayudó a FC Barcelona y Real Madrid lleva tiempo dibujando una estrategia mucho más ambiciosa

Las mejores imágenes del Atlético - Barça de Champions League

Las mejores imágenes del Atlético - Barça de Champions League / Valentí Enrich

Sergi Graell

Sergi Graell

En el fútbol moderno ya no basta solo con fijarnos en lo estrictamente deportivo. También hay que mirar el balance, la deuda, los derechos audiovisuales y los fondos que entran y salen por la puerta de los grandes clubes. Y en ese nuevo escenario hay un nombre que hace tiempo dejó de ser anecdótico para convertirse en protagonista por sus ambiciosas inversiones: Sixth Street.

El fondo estadounidense se ha hecho fuerte en el deporte con una idea muy concreta, que es la de invertir donde hay negocio sostenido en el tiempo. El deporte, para Sixth Street, no es únicamente competición. Es una industria con ingresos recurrentes, audiencias globales, activos premium y capacidad de multiplicar valor a través de la televisión, los estadios, el patrocinio y la expansión internacional.

Se presentan como una plataforma centrada en sports, media, entertainment and telecom, una forma muy clara de explicar que su apuesta no va solo por el césped, sino por todo lo que rodea al espectáculo vinculado a cualquier deporte.

"Sixth Street es una firma de inversión global líder dedicada a desarrollar estrategias y ofrecer soluciones a empresas en todas las etapas de crecimiento. Está diseñada para la colaboración multiplataforma a gran escala: creamos negocios, invertimos para el crecimiento, adquirimos activos, proporcionamos financiación directa, identificamos valor en los mercados públicos, compramos flujos de regalías y desarrollamos regularmente estructuras pioneras para cumplir con los objetivos estratégicos de los equipos directivos.", explican en su página web.

En ese escenario, el FC Barcelona ocupa un lugar importante. El conjunto azulgrana representaba exactamente lo que busca un inversor de este perfil. Una marca global, una capacidad comercial gigantesca y un activo televisivo capaz de generar caja a largo plazo. En 2022, el club azulgrana activó la venta primero del 10% y después de otro 15% adicional de sus derechos de televisión de LaLiga durante 25 años. En total, Sixth Street pasó a controlar el 25% de esos derechos durante ese periodo. De este modo, Sixth Street compró una parte de los ingresos futuros de una de las marcas más potentes del deporte mundial. Y ahí está la clave.

"Seguimos avanzando en nuestra estrategia"

"Seguimos avanzando en nuestra estrategia y nos complace haber cerrado este acuerdo adicional con Sixth Street, que nos proporciona un importante incremento de capital", declaró tras el acuerdo Joan Laporta, presidente del FC Barcelona. "Durante las últimas semanas, tanto nosotros como Sixth Street hemos colaborado estrechamente, compartiendo la misma visión de lo que buscamos lograr para nuestra organización, y esperamos con ilusión nuestra colaboración a largo plazo".

El FC Barcelona es una de las organizaciones deportivas más importantes del mundo,

Alan Waxman,

— cofundador y director ejecutivo de Sixth Street

"El FC Barcelona es una de las organizaciones deportivas más importantes del mundo, y nos complace ampliar nuestra relación mediante esta inversión adicional", declaró Alan Waxman, cofundador y director ejecutivo de Sixth Street. "Nuestra flexibilidad y experiencia multiplataforma siguen siendo de gran valor para los equipos directivos a la hora de ejecutar iniciativas altamente estratégicas".

El Barça, una puerta de entrada

La firma de inversión global Sixth Street también participa activamente en el grupo inversor que adquirió los Boston Celtics de la NBA después de que el Grupo Chisholm tomara el control de la franquicia más ganadora de la historia de la mejor liga de baloncesto del mundo. A su vez, en noviembre de 2025 también cerraron su inversión minoritaria en los New England Patriots, seis veces campeones de la Super Bowl. Con esta, son siete ya las inversiones, que también incluyen a los San Antonio Spurs, los San Francisco Giants, el Real Madrid CF, el FC Barcelona, los Boston Celtics y el Bay FC.

Porque esa es la lógica del fondo: comprar visibilidad futura con estructura de negocio presente. El Barça fue una puerta de entrada perfecta, pero no un caso aislado. Sixth Street ha tejido una cartera en la que mezcla clubes, franquicias de la NBA y la NFL, deporte femenino y grandes propiedades del entretenimiento deportivo. Su apuesta por Bay FC, por ejemplo, muestra que también quiere estar pronto en uno de los segmentos con mayor proyección comercial del mercado. La firma aseguró haber liderado la mayor inversión institucional hecha hasta entonces en una franquicia femenina profesional y ha seguido ampliando ese ecosistema con nuevos movimientos alrededor del fútbol femenino.

Renegociación con el Madrid

El fondo estadounidense exigió al club blanco reajustar las condiciones de su contrato, tras los retrasos en la explotación del estadio que han afectado los ingresos previstos, ya que el Real Madrid se ha topado con una resistencia vecinal feroz que ha logrado paralizar los grandes conciertos por el exceso de ruido y ha frenado en seco la construcción de los parkings subterráneos.

Con este golpe sobre la mesa, el fondo estadounidense ha conseguido extender su derecho a participar en los beneficios del estadio durante casi una temporada más, lo que alarga su presencia en el negocio hasta marzo de 2043. Además, el club ha dejado de percibir una cantidad cercana a los 30 millones de euros que estaban apalabrados. Actualmente, como explican, el fondo tiene derecho a llevarse un 30% del negocio del Bernabéu una vez que el club se embolsa los primeros 150 millones de euros.

Modelo a largo plazo

Lo interesante es que su modelo no responde al viejo patrón del inversor que entra para una foto o para una reventa rápida. Sixth Street apunta a activos que mezclan estabilidad y expansión, derechos audiovisuales, instalaciones, franquicias con recorrido, marcas capaces de monetizarse mejor y sectores donde todavía hay margen de profesionalización. Por eso su relación con el deporte no debe leerse como la de un mecenas, sino como la de un actor que detecta antes que otros dónde estará el dinero dentro de cinco o diez años.