El Barça se lanza sin frenos a por LaLiga

Messi, con dos golazos, Griezmann y Mingueza transformaron en goles el dominio de los blaugrana

Un penalti inexistente sobre Rafa Mir puso algo de emoción al partido antes del descanso

La voz del Camp Nou, Aleix Santacana, recibió a Messi con un "¡enhorabuena, Leo!" por sus 767 partidos con el Barça que la grada, vacía, no respondió. Antes, minutos antes, sonó por los altavoces 'The eye of the tiger' de Survivor seguida de "Under Pressure" de Queen. Un guiño a lo que estaba a punto de pasar porque la letra de la primera es meridiana ("It's the thrill of the fight. Rising up to the challenge of our rival (es la emoción de la pelea, a la altura del desafío de nuestro rival)", pero la presión para el Atlético es ya asfixiante. El DJ del Estadi lo clavó sin necesidad de gritar aguantando el cubata un "luego te la pongo". Los rojiblancos ya sienten el aliento primaveral del Barça en el cogote.

FICHA TÉCNICA

LALIGA SANTANDER

FC BARCELONA

4-1

SD HUESCA

FC BARCELONA

Ter Stegen, Dest (Ilaix, 69'), Mingueza, De Jong (Araujo, 63'), Lenglet, Alba, Busquets, Pedri (Riqui Puig, 86'), Messi, Dembélé (Braithwaite, 85') y Griezmann (Trincao, 69').

SD HUESCA

Álvaro Fernández, Siovas, Insua (Vavro, 78'), Maffeo (Pedro López, 78'), Ferreiro (Ontiveros, 78'), Doumbia (Seoane, 60'), Mikel Rico, Javi Galán, Escriche (Sergio Gómez, 60') y Rafa Mir.

GOLES

1-0, Leo Messi (13'). 2-0, Griezmann (34'). 2-1, Rafa Mir, de penalti (47'). 3-1, Mingueza (53'). 4-1, Messi (90').

ÁRBITRO

Cordero Vega (cántabro). T.A.: Escriche (48') e Insua (61').

INCIDENCIAS

Partido correspondiente a la jornada 27 de LaLiga Santander disputado en el Camp nou a puerta cerrada en el que se hizo un homenaje a Leo Messi por alcanzar los 767 partidos oficiales con el Barça, igualando la marca de Xavi Hernández.

Arrancó el partido, el Barça se hizo con el balón y lo mareó de un lado a otro buscando el error de una tupida defensa oscense. Cerrados atrás, el plan de Pacheta estaba escrito sobre el césped sin artificios: "A ver si agarramos alguna a la contra", quiso decir el técnico. Sus futbolistas asintieron. El típico partido que, hace pocos meses, se hacía bola y costaba tragar. Eran otros tiempos de los que, aún hoy, han quedado resquicios. Por eso Rafa Mir fue quien primero disparó a puerta y el último también en hacerlo antes del descanso transformando un penalti inexistente cuando el tiempo reglamentario ya se había cumplido. Hay que luchar contra todo.

Entre los dos fogonazos del delantero del Huesca, dos golazos de Messi y Griezmann y dos balones al larguero. La primera mitad del Barça fue bella y jugada por un equipo que quiere LaLiga y la quiere ya. Como si el liderato pudiera agarrarse sin tener en cuenta la clasificación, de un manotazo. Messi, cansado de tocar, recibió un pase vertical de Busquets, controló orientado dejando sentado a su marcador y colocó el balón de rosca en la cruceta. No había espacio para ello, pero Leo no entiende de leyes físicas. Corría el minuto trece. Antes de que Griezmann se picara con el '10', Alba, a pase de Messi, la envió al larguero. A la media hora, Antoine recibió en la frontal y la puso en la misma escuadra que había limpiado antes el capitán blaugrana. De Jong pudo hacer el tercero, pero su remate con la punta de la bota acabó en la madera.

Con el tiempo cumplido, Cordero Vega decidió que se estaba aburriendo y puso salsa al partido. Picante. Agarró el sobre, sacó el silbato de dentro y señaló un penalti sobre Rafa Mir al que, como mucho, Ter Stegen rozó con la mano. Su caída dejaba claro que no había nada, pero eso poco importa si el Barça está cerca del liderato. El pecado del Barça fue permitir la contra a la salida de un córner.

Mingueza se disfraza de Piqué

El Huesca salió distinto tras el descanso, con las facciones de la cara endurecidas. Apretó más, pegó más y peleó cada centímetro. También más. El juego del Barça se resintió, pero el equipo ha aprendido que los partidos no son lineales y que sufrir también está en el contrato. Ganar no depende tanto de ser el mejor, algo imprescindible, sino de aprender a sufrir como quien se está jugando el descenso. Los blaugrana miraron de frente a su rival y dibujaron una mueca que Mingueza transformó en gol. Harto de ver cómo cada córner lo convertía el Huesca en una contra, el central entró en el armario de Piqué, le robó su camiseta y remató cruzado de cabeza.

El tercer gol fue una valeriana que calmó los nervios que recorrían la espina dorsal del Barça cada vez que a su mente llegaba el Cádiz. Eso y los muchos cambios que empezaron a trazar Koeman y Pacheta. Los oscenses siguieron aceptando el reto porque "aquí hemos venido a jugar", pero ya de otra manera. Sin esa fe imprescindible con la que surgen los milagros. El Barça solo necesitó mantener el tono para sumar tres puntos que le sitúan a solo cuatro del Atlético... y a Leo Messi, que mandó un nuevo mensaje a su rival con otro golazo, el que cerró el marcador: "Aquí manda mi pie izquierdo". Por juego y regularidad, el favorito ya no viste de rojiblanco. Bienvenidos a una nueva Liga.

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