Frenkie 'descongela' al Barça en Mendizorroza

Un gol del centrocampista neerlandés en el minuto 87 evitó el tropiezo de un conjunto blaugrana con pocas ideas y muchos problemas para generar ocasiones

Los de Xavi sufrieron ante el penúltimo clasificado de la Liga Santander, pero sumaron tres puntos vitales para acercarse a la zona Champions

Era una final. Otra final. La enésima final. Un nuevo partido decisivo que el FC Barcelona no podía perder. “Tenemos que ganar. No nos queda otra”, había vuelto a decir Xavi Hernández en la previa. El Deportivo Alavés y Mendizorroza esperaban a un equipo culé que, tras las dolorosas eliminaciones de la Supercopa de España y la Copa del Rey, estaba obligado a reaccionar. A dar a su afición ni que fuera un motivo para ilusionarse. En términos de juego, el cumplimiento de la misión fue dudoso. Las buenas sensaciones volvieron a brillar por su ausencia. Frenkie de Jong, como mínimo, evitó con un gol en el minuto 87 que el resultado volviera a ser negativo y se vistió de héroe para marcar diferencias tal como le había pedido su entrenador en rueda de prensa. Tal como le pedía, desde hacía mucho tiempo, el barcelonismo.

FICHA TÉCNICA

Liga Santander

ALA

0-1

FCB

Alavés

Pacheco; Aguirregabiria, Laguardia, Lejeune, Javi López; Jason, Pina (Moya, 88'), Escalante, Pere Pons (De la Fuente, 71'); Rioja (Méndez, 90'), Joselu.

Barça

Ter Stegen; Dest, Araujo, Piqué, Jordi Alba; Busquets, Pedri (Lenglet, 90'), Frenkie de Jong; Ferran Torres, Luuk de Jong (Jutglà, 85'), Abde (Nico, 71').

Goles

0-1, Frenkie de Jong (min. 87).

Árbitro

Jorge Figueroa Vázquez (comité andaluz). Expulsó a Mendilibar, entrenador del Alavés, en el tiempo de añadido de la segunda parte.

Incidencias

Partido correspondiente a la vigesimosegunda jornada de la Liga Santander, disputado en Mendizorroza ante 14.056 espectadores.

Los instantes previos al compromiso fueron una fiesta. Una fiesta de cumpleaños, concretamente. Después de bailar el himno revolucionario, el ‘Bella Ciao’, el Alavés conmemoró su 101 aniversario con un ambiente de lujo –fuegos artificiales y ‘tifo’ incluidos– para recibir a un rival grande. Fue el colofón a un centenario que permitió al club vitoriano olvidar su situación extremadamente complicada en la Liga, al menos durante unos instantes. Qué importantes son, a veces, las celebraciones. Aunque un frío de espanto amenazara, en este caso sin éxito, con aguarla.

Más frío que fútbol

Espoleados por sus fieles seguidores, que llenaron el estadio pese a que las circunstancias no invitaban a ello, los vascos pusieron en marcha el plan de Mendilibar. El de Zaldibar es un técnico que no engaña. Sus equipos no negocian la presión, jueguen contra quien jueguen. Se instalan en campo contrario y dificultan la salida de balón contraria. Y, aunque el Barça supo superar la intensidad local con una circulación precisa de balón, padeció una preocupante falta de ideas en zona de tres cuartos. Al conjunto culé le falta fútbol. Calidad. No es ninguna noticia, pero no por previsible la realidad deja de ser preocupante. Un remate de volea de Luuk de Jong a centro de Pedri, un manso remate de cabeza de Gerard Piqué en un acción de estrategia y un disparo muy desviado desde fuera del área de Ferran Torres fue el pobre bagaje ofensivo barcelonista en el primer acto.

Sergiño Dest, titular en detrimento de un Dani Alves al que ya le tocaba descansar, no pudo estar más impreciso en los controles; Ferran y Abde abrieron el campo, pero tuvieron que intercambiar sus bandas al no encontrarse cómodos; Luuk de Jong intentó participar, pero Laguardia fue mejor en el duelo individual; Pedri, una vez más, fue el único que desequilibró y provocó dudas en el Alavés, que pese a ver de muy lejos la portería de Ter Stegen –en parte gracias a una buena actuación de Piqué y Araujo–, tuvo la ocasión más clara de la primera mitad. Justo antes del descanso, una pérdida grave de Torres permitió a Pere Pons encarar a Ter Stegen. Afortunadamente, la jugada acabó con un intento muy tímido.

Y, por fin, De Jong marcó diferencias

El inicio de la segunda parte fue frenético. Los primeros vieron que los tres puntos eran más que posibles teniendo en cuenta el nivel de su rival y los segundos, seguramente tras la charla de Xavi, recordaron que un triunfo les acercaba a solo un punto de la zona Champions. Tocaba apretar los dientes. Y así lo hicieron los futbolistas culés, que empezaron a rondar el área de Pacheco con mucho peligro. Frenkie estuvo muy cerca de volver a exhibir su versión más ‘llegadora’ en una aparición desde segunda línea en la que no pudo rematar con comodidad. Poco después, Luuk la tuvo por partida doble. En la primera no llegó y en la segunda rozó el esférico y obligó al guardameta local a intervenir. Todo sucedió al ritmo que impuso un Pedri que mejoró todos los balones que recibió. Los de Mendilibar, por su parte, fiaron sus opciones a las rápidas transiciones y las acciones de estrategia. Joselu, a menos de 20 minutos para el final, acarició el tanto de cabeza tras un buen centro de Jason.

Poco a poco, el Barça se fue apagando y alejando del área contrincante. El Alavés hizo sufrir a los de Xavi, que no fueron capaces de mostrar sobre el 'verde' que el proyecto del egarense progresa adecuadamente en términos futbolísticos. La entrada de Nico no mejoró demasiado las cosas. Cuando parecía que los catalanes no regresarían a la senda del triunfo y protagonizarían una nueva decepción, sin embargo, apareció Frenkie de Jong. Sí, el futbolista que debía dar un paso hacia delante. Jordi Alba vislumbró un desmarque de Ferran Torres y el valenciano realizó un pase de la muerte al neerlandés. El '21', por fin, fue decisivo. Y dio un golpe encima de la mesa para recordar que, aunque no hiciera un compromiso excelente, tiene ese aura de futbolista diferencial.

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