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FC BARCELONA

El Barça de Flick sigue siendo una bendita locura

El conjunto azulgrana protagonizó una remontada de campeón ante el Levante en el último instante

Espectacular remontada del Barça ante el Levante

Espectacular remontada del Barça ante el Levante / SPORT

Dídac Peyret

Dídac Peyret

El Barça demostró la temporada pasada que tiene muchas vidas. Darlo por muerto es un atrevimiento incluso cuando el marcador invita a bajar los brazos. Lo volvió a dejar claro en el Ciutat de Valencia como tantas veces la temporada pasada. El fútbol sigue siendo incontrolable, sobre todo cuando juega el Barça de Flick. Un equipo imperfecto y por eso especial y emocionante.

Hay momentos en los que barre a los rivales con mano de hierro y otros en los que se desmorona como un castillo de naipes. Siempre en el alambre, ante el Levante se puso de pie tras ir perdiendo 2-0 hasta que cantó victoria con los ojos encendidos en el último instante. Una victoria, la segunda en dos partidos, que mantiene al Barça en lo más alto de LaLiga.

Siempre Lamine

Lamine juega en su propia cabeza. Mientras todo el mundo hace cábalas sobre su vida, anticipa peligros y anima al club a protegerlo, él vive el presente con la arrogancia de la juventud. Juega con la confianza del que se sabe muy bueno, impermeable a los comentarios de los otros y a los miedos de los adultos.

Así se presentó en el Ciutat de Valencia: con dos jugadas inenarrables; una combinación mágica de controles y amagos para enredar al Levante. Un inicio prometedor al que se sumó un Rashford muy activo en la banda izquierda. El inglés atropelló a Tojan en los primeros duelos con una demostración de velocidad imponente.

Una carta de presentación ilusionante que se fue diluyendo tras un golpe súbito: el Levante se adelantó en el marcador en su primera llegada peligrosa. Una jugada excepcional, en la que cada actor interpretó su papel de maravilla. Manu Sánchez recuperó el balón ante Lamine, Toljan la puso perfecta a Romero y el delantero paró el tiempo en el área, rompió a Cubarsí y superó a Joan Garcia.

Nada hace más estragos a un defensa que la pausa de un delantero. El gol desinfló a un Barça que empezó profundo pero perdió amenaza. Fue solo una fase, porque el equipo se repuso a partir de Pedri, la mente más clara del equipo, y Lamine, puro desequilibrio. El Barça rondaba el gol, pero se encontró con un enemigo incómodo: un césped pesado que condicionó cada remate. El más peligroso antes del descanso de Ferran Torres, que envió el balón al travesaño.

Entre la pausa de Romero y las prisas de Ferran se le complicó la primera mitad al Barça. Más aún tras otro golpe psicológico de los locales antes del descanso. Le faltó efectividad al Barça y le sobró a los locales, que además contaron con la complicidad del colegiado. Balde trató de protegerse de un disparo de Morales dentro del área y el balón le dio en el brazo. Dudó Hernández Hernández, actuó el VAR y el colegiado apuntó al punto de penalti. Marcó Morales, lo que tenían que ser tres minutos de añadido terminaron siendo ocho, y el Barça se fue desquiciado al descanso.

Pedri celebra tras marcar ante el Levante

Pedri celebra tras marcar ante el Levante / EFE/Andreu Esteban

El Barça se rebela a lo campeón

El primero en rebelarse al resultado fue Pedri con el gol de un genio. Un balón a la escuadra marca de la casa: con suavidad, en cámara lenta, al estilo canario. Apenas lo celebró el equipo, que quería más, apretó los dientes y se llevó el botín. El equipo ganó juego con la entrada de Olmo y Gavi, pero encontró el empate a balón parado.

Esta vez con un tanto de Ferran de cabeza a la salida de un córner, su segundo en dos jornadas. En cuatro minutos el Barça lograba el 2-2 y empezaba otro partido, pero también el Levante se negó a inclinarse. Morales rondó el tercero pero se encontró con un Joan Garcia imponente.

Apretó una y otra vez el Barça, pero se defendió con uñas y dientes el conjunto granota hasta el dramatismo del último instante. Con la crueldad que imponen los equipos campeones, ganó el Barça. Con un gol en propia puerta de Elgezabal. Lamine buscó a Ferrán pero se encontró la cabeza del central y el balón en la portería. Pena máxima para un Levante que sucumbió a la locura del Barça de Flick.