¿Va el Barça encaminado hacia un modelo Bayern?

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Gerard Piqué fue contundente en rueda de prensa: La principal diferencia estos últimos años entre los dos clubes ha sido LA GESTIÓN

La mayor parte de la propiedad (un 75%) del club bávaro es de los socios, pero Allianz, Audi y Adidas poseen también un porcentaje del accionariado

La receta de Piqué para ganar al Bayern | FCB

Hace unos días nos llegaban unas imágenes caóticas de la asamblea del Bayern de Munich. "¡Nosotros somos el Bayern, ustedes no! ¡Nosotros somos los hinchas que ustedes no desean!", gritaban los socios, disconformes. Todo venía por un acuerdo de patrocinio alcanzado por la entidad con Qatar Airways hasta 2023. El presidente del club, Herbert Hainer (antiguo CEO de Adidas), y Oliver Kahn, director general y leyenda viva del Bayern, el blanco de las críticas.

Lo que a simple vista puede parecer una 'cacicada', no es sino una muestra de salud democrática prácticamente inexistente en el fútbol de hoy en día. De hecho, horas después de aquellas escenas tanto Kahn como Hainer salieron a pedir disculpas y aseguraron que se replanteará entre los socios el acuerdo. Y es que el club germano es de los pocos TOP en el viejo continente que aún está bajo el control de los socios. Vamos a intentar explicar de una forma más o menos comprensible cómo está estructurada la propiedad del Bayern de Munich. La punta del iceberg es una plantilla tremenda y un rendimiento deportivo que roza la excelencia, pero detrás hay todo un jeroglífico institucional. Para hacer el análisis nos echa una mano el periodista especializado en fútbol internacional en general y 'enfermo' del Bayern en particular Marc Mayola.

TODO PARTE DE LA LEY DEL 50+1

Todo nace por la famosa norma del 50+1 en Alemania. Para evitar que los clubes caigan en manos de multimillonarios, magnates, jeques y compañía, se obliga a que el 50% de la propiedad más una acción sea de los socios. Hecha la ley hecha la trampa y algunos casos como el Wolfsburgo, el Bayer Leverkusen, el RB Leipzig o el Hoffenheim han regateado a su manera esa regla. Pero no el Bayern, que es el caso que nos atañe y que ha intentado llevarlo más allá para blindar al club ante 'amenazas externas'.

Neuer y Ter Stegen, en una imagen del partido de la primera vuelta de Champions

| Javi Ferrándiz

UNA SOCIEDAD QUE GESTIONA EL FÚTBOL PROFESIONAL

En la entidad bávara, la sociedad encargada de la gestión del fútbol profesional es la denominada FC Bayern München AG, el 75% de la propiedad de la cual es del Club, que se conoce como eV (club deportivo registrado). Lo que vendrían a ser los socios, los aficionados. El 25% restante se lo reparten Audi, Allianz y Adidas, con un 8,33% cada una. Este modelo de propiedad compartida se inició en 2001, cuando en Alemania se estableció la mencionada ley del 50+1. Adidas fue la primera en entrar en 2002. Abonó 77 millones de euros por hacerse con un 10% de las acciones. En 2010/11 se incorpora Audi, que paga 90 'kilos' por el mismo porcentaje (obviamente, el valor de las acciones va incrementando con el tiempo). La última en hacerlo es Allianz, que abona 110 millones de euros en 2014. A partir de ese momento se reparten el 25% en partes iguales. En total, durante 12 años el Bayern recibe unos 277 millones con la entrada gradual de los tres socios.

Dentro de la AG, la sociedad que gestiona el futbol profesional y de la cual el socio tiene un 75% (vamos reincidiendo porque el asunto es farragoso), hay dos organismos:

  • La Directiva ('Vorstand'), que tiene Oliver Kahn como CEO, Dreesen como director de finanzas, Jung como responsable de patrocinios y merchandising y Salihamidizc como responsable deportivo. Se encargan de toda la gestión deportiva, de captación de patrocinadores, etc. Toman las decisiones.
  • El consejo de vigilancia (9 miembros), formado por el presidente del club, Herbert Hainer, antiguo CEO de Adidas, por un responsable de Adidas, uno de Audi, uno de Allianz, uno de Unicredit Bank, otro de Telekom. Luego está Uli Hoeness, como presidente de honor del Bayern y que forma parte del consejo de vigilancia; un vicepresidente del club, Dieter Mayer, que forma parte del consejo de vigilancia de la AG, y el exministro-presidente de Baviera, el Dr. Edmund Stoiber. Lo que hace este organismo es controlar las operaciones económicas, (para eso están los representantes de las empresas con acciones en la sociedad o con peso en el club, incluidos Telekom y Unicredit, patrocinadores sin acciones). Por ejemplo, dieron el OK en 2019 a la decisión de pagar la cláusula de Lucas Hernández.

Un aspecto a tener muy en cuenta es que el Bayern debe cerrar siempre el ejercicio en beneficios. De hecho, en estos dos últimos años de pandemia, cuando todos los clubes han presentado pérdidas millonarias, la entidad bávara ha obtenido 11 millones de beneficio.

¿SERÍA LA SOLUCIÓN A LA GRAVE CRISIS ECONÓMICA DEL BARÇA?

La pregunta es si el complejo entramado estructural del Bayern, que tanto a nivel de gestión como deportivo está dando unos resultados excelentes, podría en un futuro a medio plazo aplicarse al FC Barcelona. La gravísima crisis económica que atraviesa el club azulgrana, esa imposibilidad para fichar, el crédito pedido a Goldman Sachs y la deuda acumulada que no ha dejado de crecer. Un estado de alarma que pone en jaque el modelo.

Para empezar, para que un modelo como el del club germano funcione tiene que haber marcas potentes que garanticen fidelidad e inversión. En el caso del Bayern, Adidas, Allianz y Audi son empresas con sede en Baviera/Munich y con una tradición ya de cooperación con el club. En el Barça, tres marcas fuertes de Barcelona o cercanías deberían hacer una apuesta a largo plazo. Cuesta pensar en nombres de ese calibre. Claro que podrían entrar extranjeras, sí, pero la proximidad se antoja clave. Además, en el Barça la masa social probablemente no está preparada para aceptar un cambio tan radical. El que entren entes privados dentro de la propiedad. El socio se cree el propietario del club, vota cada 'X' años, la asamblea de socios, etc. Una serie de tradiciones sagradas.

La percepción general es que no está preparado. El Barça tendría que hacer una valoración de las acciones en caso de hacer la reconversión, requeriría un cambio en el modelo societario, jurídico y de estatutos, determinar qué parte del Barça de esta nueva sociedad creada el club vende y hacer números. Un galimatías importante. El club tiene 1.350 millones de deuda más un crédito de Goldman Sachs para el estadio nuevo. Ayudaría a respirar un poco la inyección (en el caso del Bayern entraron menos de 300 'kilos', por lo que no sería la solución). 

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