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Cuando el Barça-Eintracht se juega cada día

Aïda, Max, Paul y Teo, la historia de una familia catalano-alemana enamorada de dos aficiones enemistadas desde 2022

Max Albert y Aïda Balart, junto a sus hijos Paul y Teo en Frankfurt

Max Albert y Aïda Balart, junto a sus hijos Paul y Teo en Frankfurt / SPORT

Ivan San Antonio

Ivan San Antonio

Max y Aïda se conocieron en 2012 y, desde entonces, son inseparables. Tienen dos hijos, Paul y Teo, y los cuatro viven en Frankfurt. Hasta ahí, la historia normal de una de esas familias cuyos padres son de diferentes nacionalidades (él alemán, ella catalana), fruto de la globalización y de la apertura de fronteras en Europa. De gente yendo para arriba y para abajo sin parar. Lo singular de este caso es que el fútbol ha sido también un nexo de unión porque a ambos les apasiona y sus hijos han heredado su afición. En el fondo, nada que no ocurra, seguramente, en muchas más familias europeas. Lo que convierte este caso en especial, de hecho, nada tiene que ver directamente con ellos y ocurrió hace tres años.

La familia Albert Balart, con el corazón dividido en el Barça - Eintracht

La familia Albert Balart, con el corazón dividido en el Barça - Eintracht / SPORT

El 14 de abril de 2022, el Camp Nou vivió una de las noches más bochornosas de su historia. La grada del estadio sufrió la invasión masiva de aficionados alemanes, que superaban a los blaugrana por una amplia mayoría y estuvieron repartidos por todo el campo. Más allá de su comportamiento, en muchos casos alejado de la más mínima educación y respeto hacia los seguidores del Barça y las instalaciones, el club se vio obligado a dar explicaciones y a cambiar el protocolo de venta de entradas para evitar que el caso se repitiera en el futuro. Se les fue de las manos y el equipo, dirigido entonces por Xavi Hernández, jugó fuera de casa. Aquel episodio se vivió con neutralidad en la familia Albert Balart, pero vayamos al origen de todo.

La familia Albert Balart, con el corazón dividido en el Barça - Eintracht

La familia Albert Balart, con el corazón dividido en el Barça - Eintracht / SPORT

Aïda llegó a Alemania por trabajo, para "solo seis meses", según el contrato laboral que tenía firmado entonces. Pero la vida, a veces, toma sus propias decisiones. "Nos conocimos en la oficina, en pleno verano de 2012", recuerda. Lo que no esperaba era que su llegada a una ciudad nueva, con calles desconocidas y un coche sin navegador decente, acabaría siendo el inicio de su historia de amor. "Max se ofreció a dejarme su GPS. Y cuando fui a usarlo, me di cuenta de que lo había programado en catalán porque yo no sabía alemán. Con ese gesto ya ganó puntos", bromea. Él no hablaba catalán, pero entendió que aquel pequeño detalle podía marcar la diferencia. Vaya si la marcó.

La afición del Eintracht fue mayoritaria en su visita al Camp Nou en 2022

La afición del Eintracht fue mayoritaria en su visita al Camp Nou en 2022 / JAVI FERRÁNDIZ

Desde entonces, Frankfurt se convirtió en su hogar. Allí nacieron Paul y Teo, allí aprendieron a vivir entre dos idiomas y dos culturas… (sus hijos, alemanes, también hablan el catalán a la perfección) y entre dos pasiones futboleras distintas que han sabido mezclar con naturalidad. "En casa somos 50% Barça, 50% Eintracht. No hay discusión posible", explica Aïda. Lo dicen orgullosos, sin querer elegir. Max fue socio del Eintracht cuando el equipo todavía jugaba en segunda división, mientras que Aïda pisó el Camp Nou varias veces antes de mudarse. "Incluso viviendo aquí, siempre he querido que mis hijos sientan el Barça, que lo conozcan antes de que reformaran el estadio".

La familia Albert Balart, con el corazón dividido en el Barça - Eintracht

La familia Albert Balart, con el corazón dividido en el Barça - Eintracht / SPORT

Y los cuatro lo han hecho: han vivido partidos en el viejo Camp Nou y también en el Deutsche Bank Park. "Vamos bastante a menudo al campo del Eintracht", explica ella. Una mezcla que podría parecer explosiva… pero que, en su caso, funciona a la perfección. Una convivencia deportiva que ni siquiera se rompió con aquel Barça–Eintracht de Europa League que acabó en terremoto emocional para el barcelonismo.

Un partido con sensaciones encontradas

"En Frankfurt no se podían creer lo que pasó. Max estaba feliz, orgullosísimo. Y yo no paraba de recibir mensajes de mis amigos catalanes que estaban en shock", recuerda Aïda entre risas. La imagen del Camp Nou teñido de blanco fue tan sorprendente para ella como para cualquier culer. "No es normal que se escuche más a la afición visitante que a la local. Desde la tele oíamos a los del Eintracht como si el partido fuera allí. Para ellos fue histórico. Para mí, extraño".

La familia Albert Balart, con el corazón dividido en el Barça - Eintracht

La familia Albert Balart, con el corazón dividido en el Barça - Eintracht / SPORT

Además, en Alemania lo vivieron como una fiesta colectiva. "Era justo antes de Semana Santa. Muchos aprovecharon para quedarse unos días en Barcelona. Para ellos fue el combo perfecto: partido grande, victoria y un finde largo en ‘sunny Barcelona’ con tapas y cerveza. Incluso yo tenía ganas de que volvieran ya", bromea. Una situación surrealista que dio la vuelta al mundo y que aún hoy se comenta entre las dos aficiones. Ahí creció una especie de enemistad que resurgirá este martes con la visita de nuevo de los alemanes.

La familia Albert Balart, con el corazón dividido en el Barça - Eintracht

La familia Albert Balart, con el corazón dividido en el Barça - Eintracht / SPORT

Con este nuevo enfrentamiento a la vuelta de la esquina, la familia vuelve a vivir una disyuntiva que cada uno lleva a su manera, pero asumiendo en todo momento que la prioridad está entre las paredes de casa. No hay tensión, solo ilusión por disfrutar del partido juntos. "Nos sentimos parte de las dos comunidades. El fútbol no solo nos une en el campo, también fuera", explica Aïda. Y esa mezcla, que para muchos sería incompatible, para ellos es la base de su identidad familiar. El fútbol como puente, no como muro. Max animará al Eintracht mientras Aïda lo hará con el Barça. Paul y Teo que hagan lo que quieran.