Así fue el año que Oliver Atom jugó en el Barcelona

Oliver, con la camiseta del Barça
Oliver, con la camiseta del Barça | sport

Hay series que se cruzan en el momento justo de tu vida y te dejan un poso imperecedero. Captain Tsubasa –conocida aquí como Campeones– llegó puntual a la infancia de una generación entera y generó una excitación tan desmedida como los excesos de la propia serie. 

La épica de 'Oliver y Benji' estimulaba la mirada impresionable de un niño y generaba millones de adeptos al fútbol.

 “Allá van con el balón en los pies y ninguno los podrá detener. El estadio vibra con la emoción de ver jugar a los dos. Solamente juegan para ganar, pero siempre con deportividad y no hay nadie mejor para la afición... Oliver, Benji, los magos del balón, Benji, Oliver, sueños de campeón...”.

Así arrancaba cada capítulo antes de dar paso a sucesos paranormales de toda índole en un viaje alucinado de psicodelia futbolera. Nunca se han vuelto a ver campos tan ovalados ni estirados. Y tampoco se conocen partidos tan largos. El sentido de la gravedad de sus creadores aún es objeto de estudio.

El 'boom' de la serie

Oliver era el gran protagonista de la serie y contaba con todos los elementos que definen al héroe. Con él nos dejábamos las uñas. Había drama y euforia. Y también enemigos (amigos) como Benji o Mark Lenders

Lo vimos con la camiseta del New Team en categorías inferiores. También seguimos de cerca sus éxitos con la selección nipona. Pero entonces, allá por los años noventa (el primer episodio se emitió en Tele 5 un 3 de marzo de 1990 y tras dos meses se consolidó con una audiencia del 26,25%), nos quedamos con las ganas de ver cómo evolucionaba la carrera de la gran promesa del fútbol nipón. 

Oliver se viste de azulgrana

El anime se tomó un respiro y volvió en Japón en los aledaños del 2000 bajo el nombre ‘Captain Tsubasa Road To 2002’. Durante la tercera parte de esta tanda de capítulos descubrimos un Oliver vestido de azulgrana.

Muchos adolescentes fantasearon en los noventa con la idea, y el autor Yoichi Takahashi hizo posible el sueño húmedo de una generación. El escenario es 2005 y Atom ficha por el Barcelona tras su paso por Brasil, el viejo anhelo de Oliver.

Sus comienzos no son fáciles. Atom coincide con una plantilla que cuenta con estrellas como GuardiolaRivaldo, Puyol, Xavi y Luis Enrique.

Su llegada es vista con escepticismo y en el banquillo le espera un tipo tan particular como Van Gaal (Van Saal en el anime). Como no se pagaron los derechos de cesión de marca, los nombres están maquillados (el Barça se llama Cataluña FC y RivaldoRivaul, por ejemplo). 

El técnico envía a Atom al Barça B, donde debe marcar un número de goles determinado para tener una oportunidad en el primer equipo y el japonés se sale en los tres primeros partidos.

La nueva pareja de oro

Pronto coincidirá con los mayores. Y pronto tendrá un encontronazo con Rivaldo en una de las primeras sesiones en un balón dividido. Oliver se irá acercando al brasileño hasta formar la enésima ‘pareja de oro’ de la serie.

Ambos liderarán un Barcelona que se disputa la Liga con el Madrid. Oliver será protagonista en el primer duelo frente a los blancos en el Camp Nou. Ganará el conjunto azulgrana, marcará Atom, y se enfrentará a un Real con jugadores como Hierro y una estrella en ciernes, Natureza, un brasileño que no parece estar inspirado en ningún jugador real de los blancos. 

En el partido en el Bernabéu el resultado es de empate a dos y el campeonato se decide en las dos últimas jornadas. El Barcelona saldrá campeón pero antes visitará en la penúltima jornada un Deportivo que cuenta con jugadores tan míticos como Mauro Silva.

Oliver dará el triunfo a los suyos con un tanto de chilena. Atom no solo mantendrá el famoso tiro con efecto (desafiando las leyes de la física día sí, día también), sino que, además, incorporará un nuevo tiro junto a Rivaldo. Una suerte de tiro combinado acompañado de imágenes subliminales (dos halcones de las montañas de Montserrat). 

La carrera de los otros personajes

Lejos del Camp Nou, Benji tratá de hacer carrera en el Bayern de Múnich y Lenders buscará su sitio en la Juventus. Con los años Takahashi (el creador de la serie) trató de fundir ficción y realidad. Su gran triunfo, sin embargo, no fue acercarse al fútbol con una mirada creíble, sino avivar las emociones de la misma forma que lo hace este deporte en sus momentos más imprevisibles.

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