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Así explica la ciencia el gol de Messi

Francesc Xavier álvarez, profesor de Física de la UAB, analiza todos los detalles del gol de Messi ante el Betis

Messi le dio la velocidad y la inclinación precisas. "Ese gol se marcó así y no se podía marcar de otra forma", resume el físico

El gol no fue solo perfecto visualmente, también lo fue matemáticamente. Francesc Xavier Álvarez nos explica por qué | Laia Cervelló

"Ese gol se marcó así y no se podía marcar de otra forma”. Así se resume la historia del gol de Leo Messi que cerró la goleada ante el Betis y que despertó una ola de admiración en todo el mundo. Las palabras son de Francesc Xavier Álvarez, profesor de Física de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), consultado por SPORT para analizar desde un punto de vista científico todos los detalles de una vaselina tan espectacular como inolvidable.

Es una nueva aproximación al fútbol de Messi: prácticamente agotados los adjetivos, quizá la ciencia ofrezca una nueva perspectiva. 

En el momento en el que Messi conecta con el balón, 18,6 metros le separan del gol: a partir de ese dato arranca el análisis del profesor de Física de la UAB, que traza las coordenadas exactas de todos los puntos clave (la posición de Messi, la posición del portero y la línea de gol) para estudiar a continuación la trayectoria y la velocidad del balón, así como el ángulo necesario para que ese disparo acabe convertido en gol.

velocidad y ángulo

“El margen de velocidad y ángulo que necesita recorrer la pelota para que la jugada sea gol es realmente reducido”, detalla Álvarez, “entre los 17,4 metros por segundo que sería la velocidad límite a la que el portero podría tocar el balón y los 17,9 metros por segundo de velocidad máxima para que el balón pase por debajo del larguero y sea gol”. Es decir, entre 62,64 y los 64,44 kilómetros por hora.

Pero en la parábola que trazó el balón de Leo Messi también hay que tener en cuenta el ángulo: en este sentido, el jugador argentino también fue especialmente preciso porque una desviación de tan solo 1,3 grados hubiera transformado la jugada en un córner o en una parada de Pau. Messi se movió entre los 25,5 y los 26,8 grados de inclinación que marcan los límites entre el gol y el no gol, según el profesor de Física. 

Una diferencia mínima, apenas una sutileza: Messi remató a la velocidad idónea y con la inclinación perfecta, con la precisión de un cirujano. Su margen de maniobra era muy limitado (solo 0,5 metros por segundo y 1,3º grados de diferencia), pero supo colocar el balón en ese punto imposible...  para marcar un gol casi imposible.  

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