Araújo: solvente, intenso y seguro

En su segunda titularidad, el uruguayo demostró que tiene nivel para jugar en el Barça

Mostró buena anticipación y se entendió bien con Lenglet... ¡y Arturo Vidal! en el eje defensivo

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Araújo aprovechó la oportunidad que le dio Setién para demostrar que está preparado para jugar en el Barça | sport

Estaba cantado que el joven uruguayo Ronald Araújo (21 años) sería titular ante el Alavés. Lesionado Umtiti, sancionado Piqué y cedido Todibo, no había nadie más de quien echar mano. Y no fue la primera vez, por cierto, que el central natural de Rivera gozaba de la confianza de Setién, que le otorgó al titularidad en el primer partido de Liga post confinamiento, ante el Real Mallorca. Aquella noche ya cuajó una actuación muy aceptable, demostrando que está preparado para asumir la responsabilidad de llevar la camiseta azulgran.

Después de aquellos noventa minutos en Mallorca, Araújo tuvo breves presencias ante Villarreal, Espanyol y Valladolid. Es decir, estamos ante un jugador asentado en el primer equipo. Y esta tarde, frente al Alavés, volvió a demostrar que estamos ante un central sólido y en el que se puede confiar.

En Mendizorroza, Araújo comenzó jugando en la parte derecha de la zaga, con Lenglet a la izquierda. En la salida del esférico desde atrás colaboró mucho Busquets, de tal modo que el defensa uruguayo se abría tanto en banda que más bien parecía un lateral derecho. Su misión fue estar muy atento a las andanzas de Lucas, un delantero muy experimentado. Y lo hizo a la perfección porque durante todo el partido no cometió un solo error de bulto.

Más bien al contrario, Araújo se mostró muy sólido, exhibiendo una gran seguridad en sí mismo, sin arriesgar lo más mínimo. Su mejor virtud, la anticipación, lo que le permitió recuperar balones en el centro del campo e impedir el contragolpe del equipo vitoriano. En los pocos balones aéreos que tocó, los resolvió con autoridad gracias a su metro noventa de altura. 

Desde el principio se le notó muy enchufado, muy profesional, demostrando que, a pesar de no haber nada en juego, era un partido muy importante para él, para reivindicarse y demostrar que se puede contar con él cuando sea necesario. Estuvo intenso y concentrado, incluso cuando le tocó jugar de compañero de Arturo Vidal en el centro de la zaga tras la lesión de Lenglet. Un chico a tener muy en cuenta en un futuro a corto plazo. 

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