Araujo: "En la calle aprendes mucho. Te hace fuerte"

Araujo: "En la calle aprendes mucho. Te hace fuerte"

Ronald Araujo rememora cómo fue su carrera hasta llegar al Barça | MAITE JIMÉNEZ

"Sin mis padres no lo hubiese conseguido. Tampoco sin mi abuela, que ya no está entre nosotros. Ella me llevaba a entrenar cuando mis padres no podían. Somos una familia humilde"

"Ahora tengo un contrato con Nike, pero cuando empecé, mi madre tenía que pagar a plazos unas botas para que pudiese jugar"

El Barça cerrará la temporada en blanco. El equipo de Xavi pelea en este último tramo por conseguir un objetivo de mínimos, la clasificación para jugar la Champions el curso que viene. La temporada dejará también cosas positivas, como la consolidación de Ronald Araujo en el centro de la defensa. Su excelente rendimiento ha sido premiado con una reciente mejora y ampliación de contrato hasta el 2026.

Tenía ofertas muy importantes pero ha decidido seguir en el Barça.

Ese ha sido siempre mi deseo. La renovación es una felicidad enorme. Estoy en el mejor club del mundo y es el premio al trabajo bien hecho. La confianza del club en mí significa que estoy haciendo las cosas bien. 

En el acto oficial de su firma llegó a emocionarse. 

Estaba toda mi familia y me emocioné. Hemos pasado mucho. Mis padres se tuvieron que sacrificar mucho para que yo lograse mi sueño de ser futbolista. Espero que me queden todavía diez o quince años de carrera, pero ahora ya he cumplido mi primer sueño, estar en el mejor club del mundo.

¿Es un triunfo de toda la familia?

Por supuesto. Sin mis padres no lo hubiese conseguido. Tampoco sin mi abuela, que ya no está entre nosotros. Ella me llevaba a entrenar cuando mis padres no podían. Somos una familia humilde. Ahora tengo un contrato con Nike, pero cuando empecé, mi madre tenía que pagar a plazos unas botas para que pudiese jugar.

Empezó a jugar en la calle.

Sí, en los campitos, haciendo las porterías con lo que fuese, pero a los cinco años mi madre ya me llevó a Huracán porque veía que era lo que más me gustaba, jugar a fútbol. Toda la familia hemos sido de Huracán de toda la vida. Mi madre después trabajó y ayudó en el club, van siempre al campo y llevan a mi hermano y a mi primo a jugar. En la calle aprendes mucho. Te hace fuerte. Te haces daño en un dedo golpeando el suelo, pero te curas y sigues jugando. Es una buena escuela.

Y tuvo un debut prematuro en el primer equipo. 

Con trece años. Mis padres se asustaron porque iba a jugar con hombres. Recuerdo que mi padre me hizo un vendaje para que no me lastimasen. Todo salió bien, incluso marqué un gol de falta. Cuando salí perdíamos y acabamos ganando.

Araujo suma 78 partidos oficiales con el FC Barcelona

| David Ramírez

Porque empezó jugando de delantero.

Sí, jugaba arriba, hacía goles, aunque en ese partido me colocaron por detrás de los delanteros. Como era pequeñito me hacían lanzar las faltas y los córners.

En aquellos años, pudo ir a Boca Juniors.

Con nueve años fui con Danubio a jugar unos amistosos a Buenos Aires. Se fijaron en mí y me quisieron fichar. Mis padres querían que viviese la experiencia, pero creyeron que era demasiado pequeño. Querían que estuviese cerca de ellos y que estudiase. 

Pero a los 16 sí se fue para Montevideo. 

Era más maduro. Ya cocinaba, ya cuidaba de mi hermano, hacía cosas en casa cuando se iban mis padres a trabajar. Era más independiente y vieron que ya estaba listo para poder irme a cumplir mi sueño, que era ser futbolista.

Jugó en Rentistas y Boston River. Fue todo muy rápido.

Mucho. Cinco meses en el juvenil y ya me subieron al primer equipo y un año después ya me fui a Boston River, que era un equipo de Primera

En Montevideo apareció Sergio Cabrera, un técnico muy importante en su carrera.

Sí, el padre de Leandro Cabrera, el jugador del Espanyol. Él me dijo que si seguía jugando arriba, sería uno más, pero que si jugaba atrás, sería un gran futbolista, que jugaría en la élite. Y tenía razón. 

Y tanto. Porque pronto le llamó el Barça.

Eso fue increíble. Estaba en un equipo pequeño. Pensaba en dar el salto a un grande de Uruguay o a otro equipo sudamericano. Con eso me conformaba, pero recuerdo que un jueves, cuando estaba preparando un partido contra Peñarol, me llamó mi representante, que estaba en Europa. Me dijo que tenía que venir rápido sin decirme dónde. El domingo me vine para Madrid. Tenía algunas ofertas de Primera, pero me dijo que también me quería el Barça para jugar en el filial. Y no lo dudé. El Barça es el Barça. Y fue la mejor decisión que tomé en ese momento.

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