Un apasionado de la pesca al que Bosnia rechazó

Un apasionado de la pesca al que Bosnia rechazó

Zlatan Ibrahimovic nació para ser una estrella. Como mínimo, sus primeros años de vida indicaban que aquel pequeño no iba a ser un niño normal, como tampoco lo era su familia. Nacido del matrimonio entre un bosnio y una croata, vivió sus primeros años en el barrio marginal de Malmöe y su futuro estuvo a punto de estar ligado al taekwondo, deporte del que todavía se confiesa un admirador.

Sin embargo, su padre tenía otros planes para el pequeño. Sefik Ibrahimovic, en su día había apostado por seguir los pasos de su hermano, Sabahudim, quien llegó a ser un famoso boxeador en la antigua Yugoslavia. Pero el mundo de los rings no convencía al pequeño Zlatan, empezaba a tener una envergadura considerable y el sueco quería emplearla en otros terrenos.

El joven le confesó a su padre que su mayor deseo en aquellos momentos era probar suerte en el mundo del fútbol y Sefik no dudó en apoyarlo desde el primer momento.

No obstante, sus inicios en el mundo de la pelota no fueron fáciles. A pesar del origen de sus padres, Zlatan empezó a jugar en las categorías inferiores del fútbol sueco, pero a su padre le hacía tremenda ilusión que el pequeño debutara con la selección bosnia.

Cuando el jugador cumplió los 17 años y empezó a mostrar destellos de la calidad que se escondía en las botas de aquel futbolista, su progenitor envió una carta a la federación bosnia presentándoles a su hijo. 'Papá Ibrahimovic' les explicó que de los pies de aquel joven salía un fútbol espectacular, directo y efectivo, era un auténtico depredador del área y quería que alguien en la selección lo viera. Pero nadie en la federación contestó oficialmente a aquella petición, un representante de los bosnios les hizo llegar la decisión a través del entrenador del jugador, no querían jugadores de fuera porque consideraban tener suficientes talentos en casa. El tiempo les quitó la razón y cuatro años después lo quisieron reclutar para la Sub'21, en un torneo en la India. 'Ibra' lo rechazó, o la absoluta o nada.

El crack sueco nunca ha acabado de tener una gran relación con el origen de sus progenitores. De hecho, Zlatan estuvo en Bosnia-Herzegovina antes de la guerra (1992-93). Desde entonces no ha vuelto a poner los pies en los Balcanes.

Ibrahimovic tiene fama de tener un carácter muy especial, aunque quien lo conoce asegura que en la intimidad se desvive por sus dos hijos, Maximilian y Vincent. Desde que sus padres se separaron, vivió con su padre y su hermana, por lo que le da mucha importancia a su estable relación con la madre de sus hijos Helen Seger, once años mayor que él.

En la actualidad, Zlatan no ha olvidado el taekwondo, aunque reconce que su auténtica pasión es la pesca, actividad que le relaja y le distrae y a la que piensa dedicar mucho tiempo cuando se retire.

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