Ansu enchufa al Barça a la Champions

El canterano marcó el gol de la victoria ante el Dinamo y acerca a los blaugrana a los octavos

Los de Sergi Barjuan sufrieron muchísimo, pero salen vivos de un desplazamiento muy complicado

El FC Barcelona logró una importantísima victoria en Kiev merced al tanto de Ansu Fati | Telefónica

Frío el ambiente, frío el estadio, abierto y olímpico sin que haya habido juegos algunos. Frío todo y caliente lo de Xavi, llegó el Barça a Kiev para ganar o morir. Sergi Barjuan colocó a quienes cree que pueden darle más. Ahí estaba Nico, Gavi o Ansu, que tiene algo y lo demuestra siempre. Tampoco había mucho más donde elegir. Muchas bajas. Y, pese a todo, ahí sigue el Barça, agarrado a la cuerda sufriendo lo indecible para mantenerse con vida. La Champions no ha muerto.

FICHA TÉCNICA

Dinamo Kiev

0-1

FC Barcelona

DINAMO KIEV

Buschan, Kedziora (Tymchyk, 77'), Zabarnyi, Syrota, Karavaev, Sydorchuk, Shaparenko (Shepelev, 81'), Tsigankov, Buyalsky (Lednev, 81'), De Pena (Verbic, 77') y Harmash (Vitinho, 71').

FC BARCELONA

Ter Stegen, Mingueza, Èric Garcia, Lenglet (Araujo, 79'), Jordi Alba, Busquets, Nico González, De Jong, Gavi (Dembélé, 65'), Ansu Fati (Balde, 87') y Memphis Depay.

GOLES

0-1, Ansu Fati (70').

ÁRBITRO

Ovidiu Hategan (rumano). T.A.: Harmash (41'), Buyalski (45')/Èric Garcia (20'), Gavi (46'), Lenglet (50').

INCIDENCIAS

Partido correspondiente a la cuarta jornada de la fase de grupos de la Champions League disputado en el Olímpico de Kiev ante 30.000 espectadores.

El Barça intentó salir ajeno al ruido, a la temperatura y a todo lo que rodea al equipo estos días. De hecho, salió fuerte y convencido. Dos ocasiones en pocos minutos. Una de ellas de Ansu, que se estrelló contra las piernas ucranianas. En veinte minutos pocas cosas. Más del Barça que de un Dinamo oscuro aunque vistiera de blanco. Lo más destacado, alguna salida a la contra sin peligro. Y, sobre todo, una amarilla a Èric Garcia surrealista por una plancha que antes no recibió amarilla en el bando ucraniano.

El Barça está débil y empieza fuerte para esconder su debilidad. Pero, poco a poco, el rival descubre su disfraz y acaba haciendo daño. Lo intentó Shaparenko con un disparo que se fue fuera, muy defectuoso, pero sobre todo De Pena, que buscó a Ter Stegen con maldad. El alemán, esta vez sí, rechazó. Dos ocasiones en nada, en un suspiro. El Barça partido en dos. Tanto que fue Lenglet quien envió un balón al palo y que, de haber entrado, no habría sido gol por fuera de juego. Un primer tiempo raro, como todo aquello que envuelve al equipo hoy en día. Un primer tiempo desdibujado y poco conciso. Sin saber, para nada, qué quiere ser el Barça de grande.

Barjuan ordenó salir a por todas en la segunda mitad porque no hay otra opción, porque el Barça necesita salir a por todas aunque, en cierta manera, no sepa dónde ir. Todo es cuesta arriba y falta tanto para parecerse a algo en lo que verse en el espejo que la imagen siempre aparece distorsionada. Falta tiempo para ello y, sobre todo, falta proyecto. Esto acaba de empezar, aunque parezca que está acabando. Lenglet vio una amarilla en el centro del campo y los dos centrales se quedaron a una de la expulsión. El francés fue protagonista errando en ataque poco antes y lo fue después.

El no penalti de Ansu Fati

Y llegó la jugada del partido. El árbitro rumano vio caer de forma estrepitosa a Ansu Fati en el área y señaló el punto fatídico. En directo pareció una obra teatral del blaugrana. Y en el VAR, donde revisó el colegiado, aún más. Robar nunca ha ido con el Barça. Ni cuando más aprieta la cosa. Que entre Dembélé, dijo Barjuan.

Y, sin embargo, quien hizo de extremo, paradojas de este Barça, fue Mingueza, que se metió por la derecha como una culebra y la puso al área para que, con fe y convicción, esta vez sí y sin necesidad de trucos impropios, fusilara a Buschan con una defición tan seca como dura. Gol. Gool. Goool. Gooool. GOOOOOOOOOL. En MAYÚSCULAS porque la Champions, seguir en ella, lo merece.

Ter Stegen, que estuvo en todas siendo portero, erró con los pies y lo solucionó con las manos. El Barça sufre siempre, es un dolor de muelas que no cesa porque falta compactarlo todo. Falta ser un equipo, que es el principio de todo. El Barça necesita rehacerse, pero nada como regresar a casa con una victoria balsámica, como haberse tomado una aspirina en mitad de un dolor de cabeza insufrible, para empezar a pensar. Xavi está ahí, esperando a la vuelta de la esquina, en Doha...

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