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Análisis a la crisis de Coutinho

Su previsibilidad, la presencia de Dembélé y su poca presencia física, posibles causas de su bajo rendimiento

Para salir del bucle negativo debería cambiar su diálogo interno para que regrese la autoconfianza

Coutinho volvió a jugar un pobre partido y fue sustituido por Dembélé | LALIGA

Philippe Coutinho ha sido el jugador del FC Barcelona más analizado estas últimas semanas. Vamos a tratar de plasmar en un gráfico un resumen y las posibles soluciones a su bajo rendimiento en las últimas jornadas. Si primero somos conscientes de la secuencia de acciones podremos ver dónde podemos encontrar las soluciones.

Xesco Espar (Coach, experto en Alto Rendimiento)

Las causas

Todo el mundo está de acuerdo que la chispa con que llegó el Mago ha desaparecido. Para mí hay tres posibles orígenes. El primero es que se ha vuelto absolutamente previsible. Todo el estadio sabe lo que ocurrirá cada vez que ‘Cou’ toma la pelota: se irá hacia el centro e intentará el chut (casi nunca opta por asociarse y sólo lo utiliza como recurso si no puede chutar). Los rivales sabedores de esa situación ya desde principio de temporada lo tienen calado y anulado. 

Segundo. La aparición de Ousmane Dembelé este año le ha mermado el número de balones posibles para jugársela. Si antes ya eran pocos ahora, con la presencia del delantero francés todavía menos. Sin embargo, Coutinho no ha sabido aprovechar las numerosas ausencias de Dembelé para tomar el protagonismo.

Tercero. ‘Cou’ es posiblemente el jugador más frágil del ataque del Barça. Suarez, Dembelé y el propio Messi pueden aguantar mucho mejor los choques de los rivales, pero él pierde todos los duelos que se convierten en físicos y a estas alturas de temporada (con los rivales jugándose la temporada) ello va a ir a más.

Coutinho debe romper el bucle negativo en el que está inmerso | MARC CREUS

Las consecuencias

Estos tres aspectos señalados generan el inicio del bucle negativo, teniendo como consecuencia una mengua en la propia autoimagen que el jugador tiene de sí mismo: es común verlo por el campo con una postura corporal y expresión facial triste.

Y sin una autoimagen potente, no hay ilusión. Esta menguada autoimagen genera un diálogo interno negativo y una limitada expectativa personal de rendimiento (él mismo no cree que pueda salir de la situación). Ello no le favorece nada a la hora de tomar la iniciativa, y por eso su juego carece de una propuesta creativa. Además, hay una falta de confianza y falta de visión y claridad en el juego.

Finalmente todo lo anterior se traduce en una ausencia de protagonismo, dudas en la resolución de las acciones y en tirar siempre de los mismos recursos… lo que empieza de nuevo el ciclo.

Soluciones

La ventaja de que el problema sea un circulo vicioso es que si la solución a todo el sistema puede darse en cualquier punto del ciclo,  ello alterará el resto. La mejora física es difíicil a corto plazo pero imprescindible si quiere triunfar a medio plazo. Coutinho debe mejorar tanto su presencia física como la resistencia, lo que le permitirá ser más constante.  

La aparición de algún recorte o genialidad creativa empezaría también un nuevo círculo virtuoso ya que el desconcierto en sus rivales podría generar una nueva opción de ventaja en el 1 contra 1 incluso volviendo a su famosa trayectoria hacia el centro. Pero para ello son necesarias nuevas opciones de juego.

En el recuadro 2 si ‘Cou’ fuese capaz de cambiar su diálogo interno (mirando por ejemplo a sus mejores actuaciones y creyéndoselas) la autoconfianza podría regresar y sus apariciones en jugadas importantes también lo haría por la confianza ganada.

Sea como sea, tanto sus compañeros como el entrenador ya le han mostrado suficientes veces su apoyo. Ahora le toca él. Nunca mejor dicho, ahora la ‘pelota’ está en su ‘tejado’.

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