El ambiente de las grandes derrotas

La expedición del Barça fue un funeral durante su regreso a Barcelona desde Valencia

Las caras eran muy serias, el gesto, torcido y no hubo reuniones ni encuentros improvisados entre los protagonistas

Busquets: Prácticamente, queda sentenciada la Liga en contra nuestra | @MovistarFutbol

Un funeral. Cada uno a su bola y sin mediar palabra. El ambiente en la plantilla blaugrana al regreso de Valencia tras empatar ante el Levante era el de una ceremonia fúnebre. Sergio Busquets, nada más acabar el partido, se mostró hundido en sus declaraciones a pie de campo, pero sus sensaciones eran exactamente las mismas que las del resto de sus compañeros.

Al contrario de lo que pasó en el Camp Nou ante el Granada, en parte porque la expedición debía partir rápido hacia el aeropuerto de Manises para volar hacia Barcelona, no hubo ni encuentros improvisados ni nada que se le pareciera entre los protagonistas. Solo había ganas de volver a casa. Koeman no charló con sus jugadores, como tampoco lo hicieron entre ellos, como ni siquiera hubo reproches que pudieran parecerse a la autocrítica. Solo tristeza y desazón. El silencio fue lo que dominó en un ambiente que, según explican quienes estuvieron en el autocar que trasladaba al equipo al aeropuerto, pero también en el mismo avión, fue el de las grandes derrotas. “Se vivió algo así tras el 2-8”, aseguran, “pero también en otros momentos igual de duros”, añaden.

La sensación era de hundimiento, de depresión colectiva. Ni una palabra de ánimo ni tampoco ningún optimista que se atreviera a cuestionar que LaLiga, ahora sí de forma definitiva, estaba perdida. No hubo ni broncas. Solo una extrema seriedad en los rostros. Tampoco se pidieron ni se dieron explicaciones por parte de nadie porque no era el momento para ello y ya habrá tiempo de reflexionar sobre una derrota que deja al equipo muy tocado, de esas que obligan a replantearse muchas cosas y a tomar decisiones.

Dos días de descanso

La expedición llegó al aeropuerto del Prat de madrugada y el autocar les llevó a la Ciutat Esportiva, donde recogieron sus vehículos particulares con los que volver a sus casas. El trayecto se hizo también todo en silencio. La plantilla tiene fiesta miércoles y jueves y volverá a los entrenamientos este viernes a las once de la mañana para preparar el duelo ante el Celta en el Camp Nou del próximo domingo (18:30). No existe ninguna esperanza de poder llegar a ese partido con opciones de pelear, otra vez, por LaLiga. Ya nadie cree en ella en el vestuario tras dejar pasar oportunidades tan claras como la del Granada o la del Levante para situarse líderes y pelear hasta el final. Koeman ha dado dos días de descanso que estaban previstos antes de la derrota, pero que tras ella se hacen aún más necesarios para despejar la mente de uno de esos tropiezos duros y contundentes.

Laporta se reunirá con Koeman

Una vez han llegado a la conclusión, de forma forzosa, de que LaLiga está perdida, es hora de tomar decisiones. Desde el club comentan que no hubo ningún tipo de encuentro ni casual ni buscado entre el presidente, Joan Laporta, y Ronald Koeman, durante la expedición a Levante. No lo hubo en la ida y tampoco, tras el empate ante los 'granota', en la vuelta. No era momento para ello porque los ánimos estaban demasiado bajos como para ponerse ha hablar del futuro. La reunión, imprescindible, se llevará a cabo en las próximas semanas. La sensación de derrota dolorosa, en ese sentido, la compartían también a nivel institucional quienes se desplazaron a Valencia, con el presidente a la cabeza. Una noche muy dura para todos.

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