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Abidal pasó por el quirófano y fue el jugador número 12 en el Camp Nou

Eric Abidal no estuvo en el césped del Camp Nou, pero el suyo fue el nombre más coreado del estadio. La ocasión lo merecía, pues a la misma hora que el 'Pep Team' deleitaba a la parroquía como de costumbre, Abi -como le llaman cariñosamente los suyos- era intervenido por el doctor Juan García Valdecas en el Hospital Clínic de un trasplante de hígado.

Para el Barcelona, reenganchado de nuevo en la Liga, el de ayer no era un partido más. Para Abidal era el más importante. El defensa, que se inscribió en la lista de espera hace más de un año, finalmente encontró en su primo Gerard el donante que esperaba para seguir adelante. El francés apuró su rutina al máximo las últimas semanas, pero ayer finalmente llegó el día de la operación. Eric llegó al hospital cerca de las diez de la mañana para preparar una operación que concluyó a medianoche. El primero en pasar por el quirófano fue su primo y más tarde llegó la hora del lateral azulgrana. El jugador debería estar en observación las próximas 48 horas y se espera que la evolución sea positiva.

Consciente de la situación, el Camp Nou dedicó pancartas y cánticos al francés en una liturgia de agradecimiento, muy emotiva. “Abi, et volem aquí per les finals” (“Abi te queremos aquí para las finales”) se podía leer en uno de los mensajes de la afición. En el césped los jugadores se exigieron al máximo y jugaron con la misma alegría que destila Abidal incluso en los peores momentos. “Nos anima a nosotros”, sostienen sus compañeros. Ayer fueron ellos los que quisieron dar ánimos al futbolista con un triunfo incontesable, de categoría, muy estético por lo general.

Dídac Peyret

Alexis encendió la mecha con un gol muy de su estilo, explosivo y demoledor. Y la afición estalló en un sentido homenaje en el 22, el 'Minuto Abidal'. Su dorsal. “Ha sido muy emocionante. El aplauso le da mayor notoriedad. Está en buenas manos”, recalcó Zubizarreta. El Camp Nou no se cansó de gritar “Abi, Abi, Abi” por fútbol y corazón. A Abidal se le quiere porque nunca pidió protagonismo pero siempre fue puntual en el esfuerzo. De pequeños todos teníamos algún un amigo como él. De esos que si te metías en líos sabías que simplemente estaban ahí para echarte una mano. Ayer fue su primo el que le hizo el mayor regalo de su vida.

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