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FC BARCELONA

Los 60 de Flick en el banquillo del Barça: "Un sueño hecho realidad" (y un futuro abierto)

Flick celebra su 60 aniversario anclado en el presente y con contrato hasta el 2026. En su primera temporada ha conseguido resultados por encima de las expectativas pero su gran victoria es que el culé no quiera perderse un solo partido del Barça

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SPORT.es

Dídac Peyret

Dídac Peyret

El 5 de febrero, en la previa del duelo de Copa ante el Valencia, a Flick se le subieron los colores con una pregunta. Fue una de esas imágenes que deja de vez en cuando, cuando le cogen a contrapié, y no puede disimular un pequeño choque cultural.

"El día 24 usted cumple 60 años... lo primero, lo más importante es que tenga salud usted y su familia, pero le quería preguntar...", empezó diciendo el periodista. Aún no había terminado la pregunta, pero Flick ya se había puesto la mano en la cara antes de interrumpirlo: "Pero puedes preguntármelo cuando los cumpla, no ahora, ¿no?", señaló entre risas. Tras unos segundos de incredulidad, y ya más en serio, reflexionó sobre si alguna vez se había imaginado cumpliendo los sesenta en el banquillo del Barça.

"En mi vida a menudo pienso en situaciones y cosas que me gustaría hacer. Y siendo sincero, muchos de mis sueños se han hecho realidad. Y es un sueño entrenar al Barça. Como siempre digo, para mí es increíble", empezó diciendo.

"Barcelona es una ciudad muy bonita, me gusta la comida, el sol. Ahora a principios de febrero es increíble. Quiero mucho a este club y trabajar con mi cuerpo técnico y jugadores cada día me gusta mucho. Son únicos: les encanta entrenar y el fútbol. Me gusta mucho verlo. Es como un sueño hecho realidad".

Hansi Flick se ha convertido en una figura muy querida por el barcelonismo

Hansi Flick se ha convertido en una figura muy querida por el barcelonismo / Valentí Enrich / SPO

Conociendo a Hansi

Hansi Flick (24-02-1965) cumple este lunes 60 años siendo aún un pequeño misterio, y al mismo tiempo, una figura muy querida por el barcelonismo. La barrera idiomática (no habla castellano y se expresa con un inglés que no domina como el alemán) le ha permitido crearse una pequeña burbuja que le juega a favor.

Flick ha desmentido la máxima de que la primera condición para triunfar en el banquillo del Barça sea conocer en profundidad el famoso entorno. En su caso, ha sido justo lo contrario. El día de su presentación ya dijo que ni siquiera sabía lo que significaba, y ahora que lo sabe, parece cómodo viviendo al margen de lo que dicen de él.

En un club en permanente tensión, Flick se ha destapado como una figura saludable cuando le ha tocado hacer de portavoz. Un tipo pragmático, como buen alemán, capaz de transmitir calma fuera del campo y un excelente gestor en el vestuario.

Gran gestor y pragmático

Los futbolistas destacan que tiene las ideas muy claras, pero desmienten esa fama de implacable que algunos le atribuían cuando llegó al Barça. Es cierto que se muestra inflexible con los retrasos, pero también que es un técnico muy dialogante, también con los futbolistas que juegan menos y necesitan más cuidados.

Flick cae bien al barcelonismo y su idea futbolística (presión, fútbol ofensivo y defensa adelantada) le ha valido comparaciones con figuras tan emblemáticas como Cruyff. En su primera temporada ha conseguido resultados por encima de las expectativas pero su gran victoria es que el culé no quiera perderse un solo partido del Barça.

El alemán termina contrato en 2026 pero, cuando le preguntan si piensa ya en renovar, recuerda que un entrenador solo puede vivir anclado en el presente. “No estoy bajo presión, me encanta trabajar en este club y tenemos mucho potencial. Tengo tiempo, me queda un año más de contrato, y eso es mucho para un entrenador”.

La señal de 2005 que apuntaba al Barça

El 22 de noviembre de 2005 Hansi Flick tiene una revelación en el Camp Nou. Se juega un Barça-Werder Bremen de Champions, Ronaldinho le hace una cola de vaca a Micoud y se oyen los ooohs de una grada hipnotizada. El brasileño viene de ser aplaudido en el Bernabéu hace solo tres días y cada vez que toca el balón hay una sensación vibrante en el estadio.

Es imposible no mirarlo, pero entre el público hay un espectador más interesado en lo que ocurre en los banquillos. Es Hansi Flick, que acaba de ser cesado del Hoffenheim de 4ª división y está en crisis.

Con el disgusto del cese, coge un avión a Barcelona para ver el partido. En la grada, se sienta cerca de los banquillos ocupados por Rijkaard y Thomas Schaaf. Aquello le hace renacer un fuego interior. Siente que sí, que él también quiere ser como ellos y recupera el hambre de volver a sentirse entrenador. La anécdota retrata cómo, detrás de esa serenidad que transmite en sus apariciones públicas, se esconde un tipo pasional, sobre todo en situaciones de crisis.