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Baloncesto

El Spar Girona afronta la Final Six entre el orgullo, las bajas y la ambición

Roberto Íñiguez confirma la baja de Carter, que se suma a las de Canella y Merceron

El Spar Girona disputa este miércoles los cuartos de final de la Final Six de la Euroliga femenina

El Spar Girona disputa este miércoles los cuartos de final de la Final Six de la Euroliga femenina / David Subirana

Jordi Roura

Jordi Roura

El Spar Girona vive una de las semanas más trascendentes de su historia. Este miércoles debutará en la Final Six de la Euroliga contra el Venecia (17:30 h CET), en una cita mayúscula para el equipo gerundense, que llega marcado por las dificultades físicas, las bajas y el esfuerzo sostenido de las últimas semanas. Aun así, Roberto Íñiguez quiso comenzar la comparecencia previa con un mensaje claro de reconocimiento hacia el vestuario.

El entrenador del Uni felicitó públicamente al equipo y a las jugadoras por haber sido capaces de superar “todos los contratiempos de los últimos meses” y seguir compitiendo al máximo nivel en las dos grandes competiciones. Íñiguez remarcó que asegurar la segunda posición en la liga y clasificarse para la fase final de la Euroliga “tiene mucho mérito” en el contexto actual. “Son resultados excelentes”, subrayó.

El técnico, sin embargo, no ocultó la realidad con la que llega el equipo a Zaragoza. Arica Carter no estará y se quedará en casa, sumándose a las bajas de Canella y Merceron (cuando llegó ya se había cerrado el periodo de inscripción para las competiciones europeas). Además, Bibby y Quevedo arrastran molestias y su evolución marcará hasta qué punto pueden ayudar, aunque Íñiguez admitió que no están “al cien por cien” y que se irá viendo cómo responden.

El mérito de sobreponerse a las dificultades

En este escenario, el técnico insistió en que el valor de lo que está haciendo el equipo no se puede medir solo en términos de resultados. “Lo que tiene mérito es volver y ganar”, dijo, en referencia al desgaste acumulado y a la dificultad de mantener el nivel sin prácticamente tiempo para entrenar. “El día a día no nos permite mejorar y, cuando no mejoras, empeoras”, lamentó. Según Íñiguez, el equipo está sobreviviendo más por “resiliencia” que por una evolución real en el juego.

Íñiguez se mostró especialmente molesto con algunos comentarios que cuestionan las opciones del equipo o que simplifican el escenario competitivo. “Lo que me crispa es que no valoremos lo que hace el equipo en esta situación”, soltó. Pese al tono crítico, el mensaje de fondo era de defensa absoluta hacia sus jugadoras. “Yo, que las veo cada día y sé lo que hacen, no les puedo pedir más”, afirmó.

Con todo, el Spar Girona no viaja a Zaragoza resignado. Lo hace con orgullo y también con ambición. Íñiguez remarcó que la plantilla afronta esta fase final con ilusión, especialmente para muchas jugadoras que la vivirán por primera vez. “Que lo disfruten y que lo vivan”, pidió. Y, al mismo tiempo, admitió que una victoria el miércoles cambiaría completamente el significado de la experiencia: permitiría quedarse hasta el domingo, luchar por una medalla y disputar dos partidos más. Perder, en cambio, significaría hacer las maletas de inmediato.

En cuanto al rival, Íñiguez definió al Venecia como un equipo “muy bueno”, con talento, creatividad y físico. Destacó el peso de las internacionales italianas, que aportan disciplina, y también la dureza competitiva de un conjunto que llega reforzado tras haber superado a Schio en el playoff de la liga italiana con autoridad. “Es un equipo que nos apretará mucho y que sabe cómo estamos”, advirtió.

Por eso, el entrenador tiene claro cuál debe ser el camino del Uni. En unas circunstancias en las que la intensidad física puede estar condicionada por el cansancio y las ausencias, el Girona necesitará jugar con inteligencia. “Tendremos que ser más listas que intensas”, resumió. La Final Six ya es, por sí sola, un éxito destacable para un equipo castigado pero en pie. Sin embargo, el Spar Girona no quiere que esta presencia sea testimonial. Entre la frustración por no poder preparar el partido como le gustaría y el orgullo por la respuesta del grupo, Roberto Íñiguez mantiene el foco en lo más inmediato: competir el miércoles y alargar el sueño europeo.