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"Soy el mismo Joan Plaza de siempre"

Era la última opción y fue el gran acierto. Hizo al Real Madrid campeón de Liga al primer intento. Cambió la dinámica perdedora con tanta rapidez como sobriedad. Convertido en un de los mejores entrenadores de Europa, afronta el reto de ganar la Euroliga. Joan Plaza pasa mañana un serio examen en el Palau Blaugrana.

¿Imaginabas que irían las cosas como han ido cuando te propusieron tomar el mando?

Ha ido mucho mejor de lo esperado. Primero apenas podía imaginar verme en un banquillo como el del Madrid, el Barca o el Tau. Después veníamos de un temporada discreta en la que fuimos sextos y, además, había problemas dentro del equipo y en estructura básica de la sección.

¿Qué se piensa cuando te dicen que eres el jefe en un equipo como el Madrid?

Una sensación espectacular. Mis circunstancias eran peculiares; unos días antes intentaba convencer a Aíto García Reneses para que aceptara el puesto y buscaba informes de Jasmin Repesa. No podía pensar que yo, el entrenador ayudante, fuera el elegido, a pesar de que mi padre me decía que había rumores. Estaba con mi mujer en Irlanda, en un pueblo pequeño, de apenas 25 habitantes, cuando le llamaron; puse el altavoz y cuando me lo dijeron mi mujer quiso hacer una foto... pero sólo le salieron mis pies. Fue espectacular.

¿Cómo es el Madrid por dentro? ¿Qué te ha sorprendido?

Yo ya era entrenador ayudante y ya te acercas a los jugadores y a la directiva, pero de una forma más lejana. Era el primer catalán que estaba allí y le daban la opción se ser entrenador. Fui con pies de plomo.

¿Cambiaste muchas cosas?

No tengo ninguna varita mágina ni ningún truco que no sea el trabajo. Traté de que todos tuvieran un peso específico, de que nadie fuera titular antes de empezar. Las cosas comenzaron bien, con un 13-0 e Individualmente hacían mejores números que cuando jugaban más minutos. Eso gustó a los jugadores, creó una sensacion de familiaridad, como la que existia en la seleccion española. Conseguí que se implicara mucha más gente

¿Cuándo comenzaste a pensar que podías ganar la ACB?

Me costó. No pensaba que pudiera llegar tan lejos. Si un entrenador promete muchas cosas antes de comenzar, yo no me lo creo. Lo unico que garanticé es estar cerca de todos los títulos. Pero ganamos los 13 primeros partidos. Pensé en la Liga cuando el Barça eliminó al Tau y nosotros teníamos ventaja de pista.

¿Qué fue lo más fácil y lo más difícil en esa temporada?

Convencer a la gente, no tanto a los jugadores como a la directiva. Yo había sido la última opción y debía convencer a la directiva de que no era mala. Trabajé para eso. También para hacer un basket más divertido, diferente al de la temporada anterior, no jugar a 60 puntos, Nos costó ensamblarnos. Antonio Martín y Alberto Herreros empezaban como dirigentes y el presidente acaba de ser elegido. Todo era bastante provisional.

¿Ser un entrenador poco conocido fue un problema añadido?

Estaba más en mi cabeza que en el parket. Durante muchos meses lo pensé, que me harían pagar un peaje, pero en defintiva los árbitros son tan duros o tan blandos como lo eres tú.

¿Qué trascendencia tiene el entrenador en un equipo?

Si sabemos hacer las cosas con normalidad tiene mucha importancia, como los directores técnicos y los jugadores. El entrenador debe ser un buen director de grupo, que pueda sacar lo mejor de los jugadores de que dispone.

¿Qué ha cambiado del Plaza del verano del 2005 al actual?

Quisiera pensar que no ha cambiado nada. De ubicación, claro, ahora estoy lejos del mar, al que añoro. Puedo utilizar las autopistas de peaje o dejar el coche en el parking cuando antes daba diez vueltas para no pagar. Pero no soy distante, seco o engreído. Me considero una persona normal, con fama atrasada.

¿Es fácil ser y ejercer de catalán en Madrid y en el Madrid?

Todo el mundo me trata muy bien; a mí a mi familia. Vivimos a unos 30 minutos del centro de Madrid y los entrenamientos son en la Ciudad de Fútbol. Sólo voy a Madrid cuando hay un acto oficial o para los partidos. Estoy cómodo.Mi mujer es una ex-jugadora y me trata de ayudar todo lo posible.

El título de Liga llegó en el Palau, ¿una satisfacción añadida?

Para la mayoría de la gente de Madrid lo puede ser, yo lo que quería era ser campeon de Liga. Entiendo que para directivos, socios y quienes llevaban muchos años en el club pudiera ser especial, pero para mí, no lo fue.

Ahora el reto es la Euroliga y el que la Final Four se juegue en Madrid puede ser una presión añadida...

Sí, aquí la gente está ilusionada. Pero, como me dijo Ettore Messina, la Final Four la juega el que ya ha jugado otras veces y nosotros hace 11 años que no estamos ahí. Cuando la ganó, el Barça ya había jugado varias, la última dos años antes. A la gente le cuesta ver que esto no es una excusa. Generar estas sensaciones positivas es un orgullo, pero una vez dicho esto hay que ver que sólo tenemos un hombre (Papadopoulos con el Panathinaikos) que la ha disputado. Los demás tienen experiencia e incluso hambre de jugarla y eso puede ser bueno e incluso esta hambre puede ayudar. Todos estamos ilusionados, pero no hay que caer en el error de vender las cosas difíciles como si fueran fáciles.

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