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NBA VINTAGE

Knicks–Spurs, el reencuentro 26 años después

San Antonio y Nueva York se vuelven a medir en una final con el precedente de 1999 que marcó un antes y un después para las dos franquicias

Spurs y Knicks se vuelven a encontrar en una final 26 años después

Spurs y Knicks se vuelven a encontrar en una final 26 años después / NBA

Joan Fonollà

Joan Fonollà

La NBA Cup tendrá campeón en Las Vegas: Knicks y Spurs se miden este martes 16 de diciembre en el T-Mobile Arena (madrugada del miércoles 17 a las 02:30 en España). Será un partido especial también por su letra pequeña: es el único del torneo que no cuenta para la clasificación de temporada regular.

Pero, por encima del formato, el cruce tiene un gancho histórico irresistible: Knicks y Spurs no se enfrentaban en una final desde 1999, cuando San Antonio levantó su primer anillo imponiéndose por 4–1. Para Nueva York, además, aquella fue su última presencia en unas Finales de la NBA hasta hoy… aunque lo de esta madrugada sea “otra” final, con distinto peso en el palmarés.

Una temporada inusual: el lockout que comprimió la NBA

La campaña 1998–99 fue histórica por un hecho inusual: un lockout (cierre patronal) que mantuvo la liga parada durante meses por el conflicto laboral entre la NBA y el sindicato de jugadores, provocado por desacuerdos sobre el reparto de ingresos, el control de los salarios (incluido un tope salarial más estricto) y la implantación de un límite salarial individual. Esto provocó que la temporada regular arrancara más tarde de lo normal a parte de reducirse a 50 partidos por equipo. Ese calendario comprimido dejó menos tiempo de preparación, más partidos seguidos y un desgaste diferente, y favoreció un baloncesto de ritmo más lento y defensas más físicas.

El anillo de los “Twin Towers” y un sueño roto

Aquel junio fue el cierre de una temporada marcada por el lockout. En ese paisaje de baloncesto más físico y de tanteos bajos, los Spurs construyeron una identidad clara: defensa, control y pintura. El símbolo fueron las “Twin Towers”: Tim Duncan y David Robinson, una pareja que convirtió el aro en zona prohibida. Los números de Duncan en aquellas Finales todavía suenan a sentencia: 27,4 puntos y 14,0 rebotes de media, con el MVP de las Finales en el bolsillo. Robinson, por su parte, aportó 16,6 puntos y 11,8 rebotes en la serie, sosteniendo el plan de Popovich desde el oficio y la intimidación para entregar a San Antonio el primer anillo de su historia.

Duncan y Robinson, las estrellas de los Spurs del '99'

Duncan y Robinson, las estrellas de los Spurs del '99' / NBA

Enfrente estaba el relato romántico: los Knicks llegaron como octavos del Este y lo hicieron además heridos, sin Patrick Ewing, fuera por una rotura parcial del Aquiles durante los playoffs. Aquella ausencia dejó a Nueva York sin su faro interior en el escenario más grande. Aun así, los neoyorquinos pelearon con lo que tenían: Allan Houston (21,6 puntos de media en la serie) y Latrell Sprewell (26,0) fueron los motores de un equipo que vivía de rachas, defensa y carácter. La serie se cerró en el Madison Square Garden con un final de cuchillo: 78–77 en el quinto partido.

De Duncan a Wembanyama; de Houston a Brunson

Veintiséis años después, el espejo devuelve otras caras. San Antonio llega empujado por su nuevo “fenómeno” generacional. Victor Wembanyama viene de reaparecer en la semifinal (22 puntos en su regreso) para tumbar a Oklahoma City y meter a los Spurs en la final. A su alrededor, el equipo ha encontrado puntos y ritmo con De’Aaron Fox, Stephon Castley o Devin Vassell, entre otros.

Los Knicks, por su parte, confian en su gran estrella, Jalen Brunson, quien firmó 40 puntos ante Orlando y lideró el billete al partido por el título. Nueva York no levanta un campeonato de la NBA desde 1973 (han pasado casi 53 años), y aunque la NBA Cup no sea el anillo, la palabra “final” vuelve a tener peso en Manhattan.