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El Madrid acaba con el sueño de Valencia Basket y se vuelve a citar con Olympiacos en una final de Euroliga

Los blancos gestionaron mejor el partido y lucharán por ser campeones de Europa dos años después

Mario Hezonja fue el máximo anotador del partido

Mario Hezonja fue el máximo anotador del partido / GEORGIA PANAGOPOULOU

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Iker Kind

Iker Kind

El Real Madrid regresa a una final de la Euroliga. El conjunto de Scariolo firmó un gran partido ante un combativo Valencia Basket (90-105), que acusó en exceso el acierto de los blancos y un día poco inspirado de sus estrellas. La única mala noticia para el finalista español fue la lesión de Usman Garuba, que dejará al equipo sin pívots para el partido más importante del año.

Valencia Basket - Real Madrid (baloncesto, Euroliga), 22/05/2026

EUROLIGA

90
105
Alineaciones
VALENCIA BASKET, 90
(28 + 28 + 17 + 17): Montero (15) , Badio (4), Taylor (11), Reuvers (15), Pradilla (15) -cinco inicial- Costello (3), De Larrea (3), Key (13), Moore, Sako (6) y Thompson (3).
REAL MADRID, 105
(26 + 36 + 24 + 19): Campazzo (8), Abalde (5), Hezonja (25), Okeke (5), Garuba (2) -cinco inicial- Deck (16), Feliz (15), Llull, Lyles (17), Maledon (12), Procida y Almansa.

La primera parte tuvo todos los puntos que le faltaron a la otra semifinal entre Olympiacos y Fenerbahçe. El Madrid empezó muy centrado en el partido, más habituado a este tipo de partidos y escenario. Mario Hezonja lideró los primeros ataques de los blancos y rápidamente se colocó con ocho puntos en su casillero personal. En cambio, las estrellas de Valencia Basket no estaban cómodas.

Ni Jean Montero ni Brancou Badio, que se cargó con dos faltas en pocos minutos, estaban apareciendo en ataque. El equipo de Pedro Martínez supo explotar bien la carencia de pívots del Real Madrid e hizo daño en la zona y el rebote ofensivo. Pero los blancos no dejaban de anotar. Cuando Hezonja se marchó al banquillo, fue Trey Lyles quien cogió el testigo y se hinchó a meter triples.

Valencia Basket   Real Madrid

Valencia Basket Real Madrid / EUROLEAGUE

El ritmo del Madrid bajó un poco en los últimos minutos del primer cuarto y Valencia se fue mandando por dos puntos (28-26). En los siguientes diez minutos, si el Madrid ya había mostrado una gran versión desde el exterior, esta se vio todavía más potenciada. Los blancos metieron hasta 36 puntos en el segundo parcial, abriendo algo de brecha al descanso (56-62). La mayor anotación en una semifinal de Final Four.

Valencia, a pesar de la gran cantidad de triples que anotaba el Madrid, siguió anotando con regularidad. Jean Montero empezaba a entonarse y Braxton Key hacía daño en la zona. Al descanso, daba la sensación de que el equipo de Scariolo no había cogido una ventaja importante en un cuarto tan efectivo. Y ese porcentaje de acierto no podía durar todo el partido.

Tras salir de los vestuarios, como era de esperar, el Madrid no estuvo tan acertado desde el triple. Sin embargo, los blancos potenciaron otras facetas del juego que le permitieron ampliar más la diferencia y firmar su mejor cuarto. Hasta nueve rebotes ofensivos consiguieron durante el tercer parcial los de Scariolo, con un imperial Garuba y un gran Mario Hezonja por dentro (73-86).

Valencia lo tenía muy difícil para remontar una diferencia de 13 puntos en el último cuarto. El Madrid estaba muy fino, pero tuvo un contratiempo totalmente inesperado: la lesión de Garuba. El único pívot que tenían los blancos para la Final Four se retorció de dolor tocándose el tendón de Aquiles. Una noticia muy dura que enfrió un poco el ambiente en el OAKA.

Feliz impidió cualquier remontada

Aunque los de Pedro Martínez lo intentaron hasta el final, el Madrid se mostró muy sólido en todas las facetas. Andrés Feliz impidió cualquier tipo de remontada con varios triples y robos en defensa. El conjunto 'taronja' parecía derrotado antes de que la bocina sonara. No habían encontrado la manera de hacer daño a los blancos, que fueron los justos vencedores del partido.

El Madrid acabó con el sueño de Valencia Basket, que ya había hecho historia al clasificarse por primera vez para la Final Four. La final de esta edición es bien conocida por el aficionado del baloncesto, ya que se dio hace exactamente tres años, cuando Sergio Llull silenció a todos los aficionados griegos con una canasta sobre la bocina: Olympiacos-Real Madrid.