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BALONCESTO

¡Increíble! La ACB solo tiene 66 jugadores españoles

La Liga Endesa se consolida como la competición de baloncesto con más extranjeros del mundo pero... ¿Qué pasa con los españoles?

Brizuela y De Larrea, dos de los españoles de la ACB

Brizuela y De Larrea, dos de los españoles de la ACB / VALENTÍ ENRICH

Joan Fonollà

Joan Fonollà

Solo el 25% de los jugadores de la ACB son españoles. La cifra, fría y contundente, define como pocas la paradoja que vive hoy la Liga Endesa: nunca ha tenido tanto nivel, tanta competitividad, tanto escaparate internacional… y, al mismo tiempo, nunca hubo tan poco protagonismo para el jugador nacional. Esta temporada, solo un cuarto de los jugadores de la liga son españoles: 66 de los 260 que figuran en los 'rosters'.

Willy Hernangómez, en el partido de Liga Endesa ante Baskonia

Willy Hernangómez, uno de los jugadores españoles del Barça / Dani Barbeito

En la última década, la presencia de nacionales ha orbitado alrededor del 30 %, pero la campaña 2023-24 ya marcó un mínimo inquietante del 27,8 %. Ahora, el curso 2025-26 rompe otra barrera y se desploma hasta ese 25 % para certificar un récord histórico. Y por si fuera poco, varios de ellos se limitan prácticamente a ocupar plaza de cupo de formación, con minutos residuales o incluso sin llegar a debutar. La foto de la Liga Endesa, a día de hoy, es la de un campeonato de élite marcado por un acento claramente extranjero, en el que al jugador formado en España le cuesta cada vez más hacerse un hueco estable en la rotación de los veinte clubes de la competición. Además, la edad de estos jugadores españoles que militan en la ACB también es destacable: Casi 28 años de media suman los 66 españoles de la liga. Un dato que demuestra la falta de jugadores jóvenes españoles.

LA LIGA MÁS INTERNACIONAL

Lo dicen también los informes internacionales. Según el International Basketball Migration Report 2024 de FIBA, la Liga Endesa es, desde hace diez temporadas consecutivas, la liga nacional con mayor porcentaje de jugadores extranjeros del mundo. En la campaña 2023-24 alcanzó un 72,2 % de extranjeros, muy por delante de la Bundesliga alemana, que ronda el 60 %, y del resto de grandes campeonatos europeos. Si miramos a la NBA, el porcentaje de jugadores internacionales se queda en torno al 18 %. Es decir, si hablamos de ligas nacionales, la ACB es hoy la más “extranjera” del planeta. Un dato que, según a quién se pregunte, se puede leer como síntoma de brutal competitividad… o como aviso muy serio de que el baloncesto español está perdiendo peso en su propia casa.

La Liga Endesa es, desde hace diez temporadas consecutivas, la liga nacional con mayor porcentaje de jugadores extranjeros del mundo

EL ÉXODO DE LOS JÓVENES

Las causas son múltiples, pero hay una que todos señalan: el éxodo del talento joven hacia Estados Unidos. Cada vez más jugadores españoles, formados en canteras ACB, deciden cruzar el charco y probar suerte en la NCAA para cumplir el sueño americano. El atractivo es enorme: competición universitaria de altísimo nivel, escaparate permanente para la NBA y una estructura pensada para el talento. Ante eso, retener a las perlas es un reto mayúsculo para los clubes españoles. Es verdad que muchos regresan, pero el daño a corto plazo está hecho: sus años clave de desarrollo no son en la Liga Endesa. Y mientras tanto, los equipos necesitan ganar ya. Así, se apuesta por jugadores extranjeros ya hechos, con experiencia y rendimiento inmediato. España se consolida como un país exportador de jóvenes talentos y, al mismo tiempo, como un mercado atractivo para jugadores de medio mundo. El resultado: el producto nacional queda arrinconado, obligado a buscar caminos alternativos para llegar a la élite.

Sergio De Larrea, en el partido de Euroliga contra el Mónaco, ante Mike James.

Sergio De Larrea, en el partido de Euroliga contra el Mónaco, ante Mike James. / SEBASTIEN NOGIER / EFE

Eso no significa que no existan excepciones. Las hay, y muy valiosas. El caso de Sergio de Larrea, que decidió seguir en Valencia para formarse en la ACB, es casi un acto de resistencia. Una declaración de intenciones: demostrar que todavía es posible construir una carrera de alto nivel sin marcharse sí o sí a Estados Unidos.

LA LLEGADA DE LA LIGA U

En ese punto entra en juego la Liga U, creada precisamente para cuidar y dar minutos a las nuevas generaciones. Su objetivo es ofrecer un espacio competitivo donde los jóvenes acumulen minutos, responsabilidades y errores, sin quedar eclipsados por la vorágine de la ACB. Sobre el papel, la Liga U quiere ser un puente entre la formación y la élite, evitando que el paso sea un salto al vacío. La gran incógnita: ¿apostarán los clubes de verdad por ella? Porque si se convierte en una simple competición secundaria, sin impacto en decisiones reales sobre las plantillas ACB, el problema seguirá intacto.

Mohamed Dabone, ante Izan Almansa en el clásico de la Liga U

Mohamed Dabone, ante Izan Almansa en el clásico de la Liga U / Valentí Enrich

El reto del baloncesto español es enorme: buscar ser una liga global y recuperar espacio para los jugadores formados en casa. Eso implica repensar la cantera, reforzar la Liga U, revisar el uso de las plazas de cupo y, sobre todo, asumir que apostar por los jóvenes es una decisión estructural. Si el porcentaje de españoles sigue cayendo temporada tras temporada, la ACB corre el riesgo de ser la mejor liga del mundo para los de fuera… y un camino cada vez más estrecho para los de dentro.