Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Crónicas lucentinas

El hombre y la Tierra

Kevin Larsen, en el duelo contra el Zamora.

Kevin Larsen, en el duelo contra el Zamora. / Héctor Fuentes

Mar Galindo

Para lo poco que le gustaban a mi padre los animales, resulta curioso que un día le mordiera un lobo. No se asusten: no es que mi padre fuera asaltado en mitad del monte por un depredador nocturno, sino que frecuentaba el Centro de Educación Ambiental La Dehesa que había fundado su amigo Jorge Escudero, donde criaban lobos en cautividad. A mi padre le encantaba ir allí a hacer fotos, y de vez en cuando traspasaba la valla de los lobos para ver de cerca el trabajo que hacían los criadores. Aquel cachorrín al que alimentaba Pilar decidió que sería muy gracioso dejar su marca en el brazo de mi padre, para susto de mi hermano pequeño, que aguardaba al otro lado de la verja. Una pequeña anécdota que mi padre contaría después entre risas.

Todo lo que sabía (todo lo que sabemos en mi casa) sobre lobos lo había aprendido de Jorge, ese naturalista de mi pueblo (“yo soy pastor”, diría él) que ejerció de cetrero en Madrid con Félix Rodríguez de la Fuente a finales de los años sesenta. Aurelio Pérez, célebre por su participación en la serie de Félix El hombre y la Tierra, fue de las primeras personas en conocer el proyecto de La Dehesa que aún hoy nos permite conocer distintos ejemplares de fauna ibérica a través de un agradable paseo por el monte. Ambos plantaron una semilla de conciencia ecológica que aún perdura, y contribuyeron enormemente al auge de la cetrería en España y a la protección de animales como el lobo. Con una sintonía ya inmortal, varias generaciones pasaron horas viendo documentales de naturaleza y escuchando las hipnóticas narraciones de Félix. Y estoy segura de que todos recordamos especialmente un tipo de escenas: las de caza. El águila real, el halcón peregrino y tantos otros a quienes vimos acechar a sus presas pegados a la televisión. 

Cómo me gustaría escuchar la voz de Félix narrando los partidos de baloncesto del HLA Alicante. Este equipo no deja títere con cabeza y cada jornada caza una victoria utilizando todos los medios para ello. Cuando no es nuestro gran danés Kevin Larsen, aparece el tigre de Mike Torres o el león Mwema. Jordan Walker es certero como un halcón y Deng Geu es capaz de elevarse hasta el aro como un águila imperial. El Lucentum se ha convertido en un equipo letal al que todas sus presas temen. Rubén Perelló se ha erigido en el líder de una manada de lobos hambrientos que este fin de semana recibe a Palmer Basket en su trampa mortal, el Pedro Ferrándiz.

No conoce la derrota el Lucentum en casa. Cual experto cetrero, Perelló adiestra a sus rapaces en las artes cinegéticas para coger el balón con sus garras y asfixiar las defensas contrarias hasta lograr su objetivo. En el mejor arranque de liga de las últimas temporadas que ha firmado el equipo, solo nos falta la carismática narración de Félix Rodríguez de la Fuente para contar las hazañas de un grupo de chavales que ha devuelto la ilusión al baloncesto alicantino. Tengan cuidado este sábado si escuchan algún aullido cerca del Centro de Tecnificación. Hay un cazador suelto aguardando a su presa, y el mordisco no quedará en una simple marca como la que se llevó mi padre en el brazo.

Vía: Información