EUROLIGA
Los trucos de magia de Scariolo... ¿tendrá más para la final ante Olympiacos?
El técnico italiano brilló en el banquillo sin Tavares ni Len más la lesión de un Garuba que apunta a ser muy grave

Sergio Scariolo, un gran estratega de los banquillos / EFE
El Real Madrid rompió todos los pronósticos y se coló por la puerta grande en la final de la Euroliga tras derrotar por 90-105 a un Valencia Basket que llegaba lanzado a Atenas tras remontar la serie de cuartos contra el Panathinaikos. Este domingo buscará el más difícil todavía en la final en 'territorio comanche' (Atenas) ante Olympiacos (20.00 horas).
Quizá el gran triunfador de la noche fue Sergio Scariolo. El mejor seleccionador español de la historia recibió insultos y faltas de respeto de la afición madridista durante los primeros meses de la temporada y nunca respondió ni se quejó.
Tampoco plañó al conocer que Walter Tavares, su jugador más determinante, no jugaría más esta temporada. Ni al perder al otro cinco, Alex Len. Ni este viernes en el último cuarto tras la posible lesión grave de Garuba en el tendón de Aquiles.

Sergio Scariolo, con su ayudante Luis Guil / EFE
"En enero hicieron una encuesta entre los mánagers de los equipos de Euroliga y no nos daban entre los siete primeros. Y antes de la Final Four no nos veían en la final. Aquí estamos y a ver qué inventamos en la final contra Olympiacos", dijo tras el partido.
Conscientes de sus carencias en la posición de 'cinco', Scariolo mentalizó a sus jugadores con varios 'leitmotivs' al igual que hacía con España: ir todos al rebote ofensivo e incluso palmearlo hacia atrás, abrir el campo desde el triple, cambios de defensa y no caer en el ritmo infernal que tanto gusta a los 'taronges'.
Con un Mario Hezonja en estado de gracia o con el recuperadísimo Gaby Deck de 'cuatros', el italiano hizo salir de la 'cueva' a Pradilla y a Reuvers. Los 14 triples de 34 intentos (un 41,2%) mejoraron el 10/29 de su rival (34,5%), igual que la 'pintura'.

La lesión de Garuba complica más la vida al Madrid para la final / EFE
Ante un rival que no destaca por tener excelentes cincos puros (Sako no pasa de 15 minutos), el Madrid consiguió hasta 19 segundas opciones desde el rebote ofensivo por las nueve de su oponente. Ambos aspectos fueron determinantes.
Scariolo recurrió incluso a la defensa zonal para dar descanso a sus jugadores, que a veces eran más profundos y en otras menos en la individual, con Luis Guil como especialista defensivo en el cuerpo técnico. Hacer jugar juntos a Andrés Feliz y a Campazzo también le salió de maravilla. Todo funcionó.
El problema es que en la final del domingo no estarán Tavares, Len ni Garuba. Y que enfrente estará el mejor pívot de los últimos meses, Nikola Milutinov (13 rebotes en la semifinal ante el Fenerbahçe). ¿Tendrá más trucos Scariolo?
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