El rodaje del coche, qué es y cómo hacerlo

Aunque muchos fabricantes aseguran que no es necesario, hacer un rodaje correcto alarga la vida del motor.

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Ya tengo el coche, ¿ahora qué? | sport

Àlex Soler

Todo el mundo ha oído hablar del rodaje de los coches, esos primeros kilómetros de un vehículo recién estrenado que sirven para que preparar al motor de cada a toda su vida útil. Antes, todos los coches requerían de un período de rodaje. Sin embargo, ahora la mayoría de los fabricantes aseguran que no es necesario, gracias, sobre todo, a la mejora de la tecnología de producción de motores, mucho más compleja y precisa. Aun así, hacer el rodaje del vehículo nuevo es una medida que alargará su vida útil y hará que el bloque sea más fiable.

El período de rodaje se da durante los primeros kilómetros del coche. El motor, recién salido de la fábrica, está formado por muchos componentes fabricados, gracias a las nuevas tecnologías, con una precisión milimétrica. Sin embargo, los constructores ofrecen márgenes de tolerancia y muchos componentes móviles tienen ligeras imperfecciones que, durante los primeros kilómetros de funcionamiento, desaparecerán por la fricción y su uso. Es por eso que se aconseja que durante un tiempo, y hasta que los elementos sufran este desgaste y los componentes móviles se acoplen unos con otros, el conductor no debe forzar demasiado el motor.

PASOS A SEGUIR

Hay varias medidas a tomar durante los primeros kilómetros del coche para asegurar un buen rodaje y mejorar la vida útil y fiabilidad del propulsor. En primer lugar, durante los primeros 3.000 kilómetros, hay que circular siempre a revoluciones bajas. Así, hay que evitar sobrepasar las 4.000 rpm en los motores de gasolina y de las 3.500 rpm en diésel. Aun así, tampoco hay que conducir a revoluciones demasiado bajas, ya que el motor debe trabajar un poco. Para ello, lo ideal es conducir siempre por encima de las 1.500 rpm.

Los componentes del motor deben acoplarse correctamente durante el rodaje. | MOTOR

Otra medida importante es dejar calentar el motor antes de iniciar la marcha. Sobre todo al inicio de su vida, aunque es aconsejable durante toda, no se debe acelerar justo al encenderlo. Siguiendo esta medida, es importante que el bloque del vehículo adquiera la temperatura ideal mientras se hace el rodaje, por lo que se debería evitar hacer trayectos tan cortos que no permitan alcanzar la temperatura. Si el motor es turbo este consejo adquiere más importancia. De la misma manera, al llegar al destino, un motor turbo debe permanecer encendido unos segundos para que la turbina quede lubricada antes de apagarlo. Pese a que el tiempo no está indicado, dejarlo trabajar entre 20 y 40 segundos tras llegar al destino será suficiente.

Como en el entrenamiento de una persona, un coche debe hacer su rodaje en situaciones distintas para que le motor se acostumbre a trabajar en distintas condiciones. Así, hay que hacer kilómetros de autopistas, trayectos urbanos que requieran aceleraciones, franadas y cambios de marcha, y carreteras de curvas para así adaptar todos los componentes a las condiciones de los distintos tipos de vía y entorno. De la misma manera, hay que cambiar de marcha de manera constante, sin apurar ni estirar ninguna.

SEGUNDA FASE

Siguiendo en esta línea, como una persona, cuando lleve un tiempo trabajando se podrá aumentar la intensidad del trabajo. De esta manera, cuando se hayan recorrido los primeros 3.000 kilómetros, se podrá forzar un poco más el motor y encarar la segunda fase del rodaje, y última, que se alarga hasta los 5.000 kilómetros. En esta parte del proceso, se aconseja ir subiendo las revoluciones de manera gradual para forzar un poco más el propulsor. Sin embargo, es necesario no rodar mucho tiempo seguido a las mismas revoluciones. En viajes largos, conducir con normalidad servirá para que, con los cambios de ritmo del mismo tráfico, se cumpla este consejo.

Una vez sobrepasados los 5.000 kilómetros se puede forzar un poco más, aumentando las revoluciones progrsivamente y, si se requiere, añadiendo un remolque.

En coches que lo permitan, a partir de los 5.000 kilómetros se podrá incorporar un remolque al vehículo. Antes, en ningún caso se debería hacer por el esfuerzo que implica al vehículo tener que tirar de un remolque.

COCHES HÍBRIDOS Y ELÉCTRICOS

En los coches eléctricos, en teoría, el rodaje se puede omitir, aunque se aconseja tratar con cuidado los frenos durante los primeros kilómetros haciendo frenadas progresivas y poco intensas para que los discos no cambien de temperatura de forma brusca. 

Sin embargo, para los híbridos sí se aconseja seguir estas pautas, porque también trabajan a partir de un motor de combustión. Pudiendo conducir libremente con propulsión eléctrica, al cambiar a motor de combustión es importante seguir todos los consejos descritos anteriormente para asegurar un buen funcionamiento del vehículo, alargar su vida útil y mejorar su funcionamiento.

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