La sopa de tortuga de Ma Junren solo contenía dopaje y trampas

Ma Junren, el llamado técnico milagro del atletismo chino, vuelve a estar en el ojo del huracán
Ma Junren, el llamado técnico milagro del atletismo chino, vuelve a estar en el ojo del huracán | sport

¿Recuerdan cuándo en los años 90 las fondistas chinas hicieron tambalearse el atletismo mundial con estratosféricos récords mundiales desde los 1.500 hasta los 10.000 metros? A las órdenes del veterano Ma Junren, entre Wang Junxia, Qu Junxia y Bo Jiang coparon el protagonismo durante media década y pasaron a la historia las confesiones de su entrenador, quien se encargó de reiterar que el secreto de los éxitos de su equipo eran los entrenamientos de una intensidad brutal y... ¡la sopa de tortuga!

Pese a ello y pese a las enormes dudas que siempre despertó su grupo de trabajo y a que seis de sus atletas estaban entre las 27 que dejó fuera China de los Juegos de Sydney'00, lo cierto es que ninguna de estas atletas de los 90 dio positivo para la IAAF y la mejor prueba de ello es que dos de esas plusmarcas al aire libre aún figuran como récords mundiales, ambos de Wang Junxiaen 3.000 metros con 8:06.11 (las cuatro primeras del ranking son chinas de aquella época y la quinta, la keniana Hellen Onsando Obiri, está a casi 15 segundos con 8:20.68) y en 10.000 metros con 29:31.78 (la siguiente, a una eternidad, es la etíope Meselech Melkamu con 29:53.80).

Por contra, el 17 de julio de 2015, la genial etíope Genzebe Dibaba acreditó 3:50.07 en 1.500 metros en Mónaco para desterrar el récord mundial que poseía Qu Junxia con 3:50.46 desde aquel año 1993 que cambió la realidad del fondo femenino. Por contra, el récord universal que estableció Bo Jiang en 1997 en 5.000 metros (14:28.09) solo duró siete años hasta que la turca Elvan Abeylegesse (una gigantesca 'tramposa' de menudas dimensiones) corrió en 14:24.68 en 2004.

Pues bien, la referida Wang Junxia ha relatado en una carta firmada por ella misma y por otras ocho atletas de aquel grupo de entrenamientos llamado 'la Armada de Ma Junren' en la que destaca las innumerables prácticas de dopaje que se llevaban a cabo y a las que eran obligadas a someterse en un nuevo escándalo que no por anunciado resultará menos doloroso para el atletismo. La misiva fue enviada en 1995 al periodista chino Zhao Yu, pero ha permanecido en el anonimato hasta ahora.

Wang Junxia revela cómo las atletas del grupo de Ma Junren trataban de escapar de este régimen de uso sistemático del dopaje tirando las pastillas que les forzaban a ingerir, pero su entrenador aseguraba que en ese caso les inyectaría él mismo los productos prohibidos que fuesen necesarios para conseguir los objetivos.

El relato de los hechos es aterrador y, de confirmarse plenamente estos hechos, debería suponer de inmediato la desaparición de la 'Armada de Ma' en los listados de récords mundiales y la pérdida de las medallas que lograron, encabezadas por la plata olímpica en Atlanta'96 de Wang Junxia en 10.000 metros y su oro en los Mundiales de Stuttgart'93.

"Somos humanos, no animales. Durante muchos años, él (Ma Junren) nos forzó a tomar una larga lista de drogas ilegales. Era verdad. Nuestros sentimientos al exponer todo esto con complejos. También nos preocupa que esta carta pueda herir el prestigio de nuestro país y reducir los éxitos que hemos conseguido", reza la carta.

Lo primero que hará la IAAF es verificar la autenticidad de la misma, tal y como confirmó un portavoz del máximo organismo del atletismo universal. "En primer lugar, tenemos que saber si la carta es verdadera y para ello hemos pedido a la Federación China que nos ayude en este proceso", manifestó Chris Turner. Según el artículo 263.3 de la IAAF, si un atleta admite su culpabilidad, la asociación está habilitada para actuar.

Por aquella época, entre 1992 y 1996, Ma Junren repitió una y mil veces que los secretos del enorme éxito de sus atletas era solo sus brutales sesiones de entrenamiento en los Alpes Tibetanos, la continua ingesta de una sopa de tortuga y de caballitos de mar, así como su régimen marcial que les impedía dejarse el pelo largo y relacionarse con hombres.

"Destruyeron cualquier posibilidad de que los récords que lograron pudieran ser batidos en los próximos 100 años", explicaba hace cuatro lustros la dos veces olímpica estadounidense PattiSue Plummer.

Para hacernos una idea de la figura de Ma Junren, la referida Wang Junxia explicaba a nuestro compañero Carlos Arribas en El País lo que le sucedió por cambiar de entrenador. "Ma era muy fuerte en China entonces, tenía mucho poder y dijo en público que si yo volvía a correr, me rompería las piernas o me cortaría la cabeza, o a mi familia. Por eso lo dejé todo, porque mi madre me lo suplicó. ‘No corras más, que te van a matar’", explicaba la asiática a finales de 2012.

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