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Juan Jesús Ruiz-Niño, experto en psicología deportiva, sobre Simeone: "Su intensidad en la banda es un arma de doble filo"

El director del Máster en Psicología del Deporte en UNIE Universidad analiza la gestión emocional del Atlético de Madrid antes del vital duelo de vuelta de la semifinal de Champions ante el Arsenal

Diego Simeone, en la rueda de prensa previa al Arsenal - Atlético de Champions

Diego Simeone, en la rueda de prensa previa al Arsenal - Atlético de Champions / EFE

David Boti

David Boti

Barcelona

Ganar una semifinal de Champions no empieza el día del partido. Empieza mucho antes, en los entrenamientos, en las conversaciones privadas entre un entrenador y sus capitanes, en un trabajo mental que el público nunca ve pero que los expertos conocen bien. Juan Jesús Ruiz-Niño, director del Máster en Psicología del Deporte en UNIE Universidad, lo tiene claro: el Atlético de Madrid llega a este partido de vuelta de la semifinal de Champions League contra el Arsenal con el tipo adecuado en el banquillo.

"Los entrenadores de este nivel preparan y entrenan las variables mentales desde el minuto uno", explica Ruiz-Niño. "Simeone es un entrenador experimentado. Maneja todo un bagaje de experiencias previas que le permiten planificar bien el partido a nivel mental. Sabe conectar emocionalmente con sus jugadores, con sus capitanes, con los jugadores desequilibrantes. Y con la afición". Una conexión que, según el experto, trasciende incluso la localía: "Aunque no jueguen en su estadio, existe en el mundo del deporte una forma de influir en el entorno de los jugadores". Su conclusión es rotunda: "El Atlético de Madrid tiene al mejor entrenador, en este momento, para gestionar emocionalmente a la plantilla".

El peso de las finales perdidas

El Atlético arrastra en su memoria colectiva derrotas que duelen. Lisboa. Milán. Fechas que forman parte ya de la identidad del club. Pero Ruiz-Niño no las lee como una condena. "Los clubes y deportistas pierden más que ganan. Esa es la realidad", afirma. "No creo que el Atlético de Madrid tenga de nada que lamentarse. Es el camino de los equipos campeones: insistir, prepararse aprendiendo de las experiencias previas y conseguir el máximo rendimiento deportivo según los medios a su disposición".

Para el psicólogo, lo mental no es un recurso al que se acude cuando todo lo demás falla. Es una habilidad que se entrena con la misma disciplina que cualquier otra. "En el deporte, cuando algo no se puede explicar, se recurre en muchas ocasiones al recurso de 'es algo mental'", dice. "Siempre es algo mental. Cuando se gana, cuando se empata y cuando se pierde. Lo mental se entrena también como cualquier otra habilidad deportiva".

Diego Simeone, en el Emirates Stadium

Diego Simeone, en el Emirates Stadium / EFE

La resiliencia, ese concepto tan citado en el mundo del deporte y a veces tan poco comprendido, tiene para Ruiz-Niño dos dimensiones. Una más teórica: "La resistencia a las situaciones emocionalmente dolorosas que desarrollamos los seres humanos cuando podemos compartir nuestras experiencias en un entorno seguro y recibimos un apoyo incondicional". Y otra más práctica, construida sobre factores concretos: "La autoestima, el habla interna, la capacidad de diversificar, el sentido del humor, la desdramatización, el locus de control interno o la capacidad de sacar recursos optimistas en momentos complicados".

La ansiedad como herramienta

En partidos de esta envergadura, la ansiedad es inevitable. La pregunta no es cómo eliminarla, sino cómo convertirla en aliada. "La ansiedad y el estrés deportivo son fundamentales y es necesario gobernarlos por parte de todos los integrantes del equipo, incluidos los jugadores", señala el experto. "Conseguir un nivel óptimo de activación y gobernar las emociones de cara al mejor rendimiento en la cancha es clave".

Simeone y Julián Álvarez.

Simeone y Julián Álvarez. / Juanjo Martín / EFE

Ruiz-Niño distingue con precisión entre ansiedad y estrés. La primera, una respuesta interna provocada por las emociones. El segundo, una respuesta al entorno. Ambas generan hormonas que, mal gestionadas, bloquean. Bien gestionadas, potencian. "Manejarse con ellas para sublimarlas y convertir ese estado ansioso en un instrumento a favor del máximo rendimiento es lo que se pretende", explica. Y pone un ejemplo extremo: "Gobernar el estrés y dosificarlo para poder rendir hasta el final, por ejemplo, en el lanzamiento de penaltis, es todo un ejercicio de alto rendimiento que los deportistas de este nivel están en condiciones de gestionar de forma exitosa".

Simeone, el doble filo

El discurso del entrenador en el vestuario cumple una función precisa. "Es como el discurso de cualquier líder social o político", apunta Ruiz-Niño. "Conecta de forma sencilla, directa y honesta con lo que sienten las personas y el sentido de ese momento. Necesita de una precisión emocional y cognitiva, si no, los jugadores lo identificarían". Hay un trabajo colectivo que converge en un punto: "Existe un trabajo individual de cada jugador, un trabajo de todo el staff técnico que cuida y facilita la concentración, una gran responsabilidad de los capitanes y, por último, el toque maestro del entrenador".

Y sobre la célebre intensidad de Simeone en la banda, Ruiz-Niño no esquiva la pregunta. "Es un arma de doble filo, es cierto", reconoce. "Tiene que ver con su temperamento, su carácter y su personalidad". Pero matiza de inmediato: "En este momento, lo extraño y dañino sería que no tuviera esa intensidad y ese protagonismo en el partido. Eso provocaría, posiblemente, una reacción contraproducente en la plantilla". Para el psicólogo, la autenticidad es siempre la mejor estrategia: "Para bien o para mal, en el deporte y en la vida, lo mejor es ser nosotros mismos", finaliza.