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Giuliano Simeone revive las críticas más duras durante su infancia: "Con 12 años me decían que jugaba por ser el hijo de mi padre"

El delantero del Atlético de Madrid recuerda cómo creció bajo la sombra del apellido Simeone

Giuliano Simeone revive las críticas más duras durante su infancia: "Con 12 años me decían que jugaba por ser el hijo de mi padre"

Giuliano Simeone revive las críticas más duras durante su infancia: "Con 12 años me decían que jugaba por ser el hijo de mi padre" / Archivo

Mariona Carol

Mariona Carol

Hoy se disputa la vuelta de las semifinales de la Champions League en el Emirates Stadium, donde el Arsenal recibe al Atlético de Madrid en un duelo marcado por la tensión, la igualdad y el sueño de alcanzar la gran final.

El conjunto de Atlético de Madrid llega con la obligación de resistir en un escenario de máxima exigencia, mientras el equipo londinense busca hacer valer su condición de local en un partido que promete ser decisivo para la temporada.

En ese contexto aparece el nombre de Giuliano Simeone, protagonista inesperado de una historia que mezcla fútbol, familia y una presión que le acompaña desde niño.

"Con 12 años me decían que jugaba por ser el hijo de mi padre"

El delantero del Atlético de Madrid ha recordado en varias ocasiones cómo desde muy joven tuvo que convivir con la sospecha ajena.

"Cuando jugaba con 12 años me decían que jugaba por ser el hijo de mi padre", confesó el atacante, una frase que hoy vuelve a resonar en plena semifinal de Champions.

Giuliano Simeone de pequeño, con la camiseta del Atlético de Madrid, en brazos de su padre Diego Pablo Simeone

Giuliano Simeone de pequeño, con la camiseta del Atlético de Madrid, en brazos de su padre Diego Pablo Simeone / Archivo

La vida dentro de la familia Simeone: fútbol incluso en el desayuno

Giuliano Simeone desveló hace meses cómo es convivir con su padre, el entrenador Diego Pablo Simeone, lejos del banquillo pero no del fútbol. En una entrevista concedida en 2025 a Cadena SER, el futbolista describió una rutina marcada por el análisis constante del juego.

Cuando vivía con mi padre, a las 8 de la mañana ya estaba con el iPad mirando vídeos y haciendo formaciones con los cubiertos y el zumo de naranja”, recordó, dejando una imagen que refleja hasta qué punto el fútbol impregna su vida cotidiana.

El propio Giuliano explicó que incluso en momentos familiares el balón seguía presente. “Estábamos comiendo o desayunando y está con el iPad viendo algún vídeo”, señaló, subrayando una disciplina casi permanente en el entorno del técnico argentino.

Entre la exigencia del entrenador y la normalidad del padre

El delantero del Atlético de Madrid ha insistido en la doble cara de su padre. Como técnico, lo define como alguien extremadamente exigente. "Es un entrenador que exige mucho, que le saca el máximo rendimiento a los suyos y que se desvive por mejorarlos", afirmó.

Sin embargo, en casa la relación cambia por completo. "Como padre es como cualquier familia que tiene a su papá, que cuida a sus hijos y les da todo lo que está a su alcance", explicó, marcando una frontera clara entre el banquillo y la vida privada.

Esa separación también se mantiene en el club. En el entorno del Cerro del Espino, Giuliano lo resume con naturalidad: "Cuando entramos en el Cerro del Espino, él es el técnico y yo un jugador. El jugador siempre hace lo que dice el entrenador".

El peso del apellido y la necesidad de hacerse un nombre propio

La historia de Giuliano Simeone está atravesada por una misma idea: demostrar que su lugar no es casual. Creció entre estadios, recogepelotas y recuerdos del antiguo Vicente Calderón, pero siempre con la sensación de tener que justificar cada paso.

"Al Calderón habré ido desde los ocho años. Me parecía una locura todos los jugadores que había. Imagínate jugar allí, sería imposible", recordó sobre sus inicios como aficionado del club.

Con el tiempo, pasó de ser espectador a formar parte del primer equipo del Atlético de Madrid, un club en el que también juega bajo la sombra de su padre, pero donde insiste en haber llegado por méritos propios.

Incluso tomó decisiones simbólicas para marcar su identidad. En lugar de llevar el apellido en la camiseta, eligió su nombre: "Puse Giuliano en la camiseta para que me conozcan por mí mismo, por mi nombre".

Un camino de trabajo, evolución y ambición

En el plano deportivo, Giuliano ha destacado la importancia de su evolución física y táctica desde su llegada al Atlético. Ha reconocido el impacto de los entrenamientos de élite y la convivencia con jugadores de alto nivel como claves en su crecimiento.

"Creo que evolucioné más físicamente por entrenar allí, donde hay muy buenos preparadores que te llevan al 100%", explicó, convencido de que aún no ha alcanzado su mejor versión.

Su objetivo es claro: consolidarse en el club rojiblanco y seguir creciendo dentro de un proyecto al que lleva vinculado desde niño.

Una historia que conecta pasado y presente en plena Champions

El vínculo de Giuliano con el Atlético no se entiende sin la figura de su padre ni sin la evolución del propio club. El técnico ha sido siempre contundente al hablar de su hijo, especialmente tras su crecimiento competitivo en el primer equipo.

"Él lo tiene muy claro, él es Giuliano. Él no quiere ser otra cosa más que Giuliano", llegó a afirmar Diego Pablo Simeone, subrayando la independencia del jugador dentro del vestuario.

Hoy, mientras el Atlético se juega el pase a la final de la Champions en el Emirates Stadium, la historia de Giuliano vuelve a cruzarse con el escenario más exigente del fútbol europeo. Un partido que no solo mide el presente del equipo, sino también el recorrido de un futbolista que ha tenido que aprender a convivir con su apellido antes de poder escribir su propia historia.