El Atlético, dueño de su destino

Los rojiblancos dependen de ellos mismos para ganar su undécimo título liguero

Incluso el empate o la derrota en Valladolid podría valerles, siempre y cuando el Madrid no gane

Luis Suárez analizó el partido tras la importante victoria del conjunto rojiblanco ante Osasuna | PERFORM

Jonathan Moreno

Durante veinte minutos exactos el Atlético de Madrid cedió el liderato y casi todas sus opciones de alzar el campeonato liguero. 1.200 segundos transcurrieron desde el gol de Nacho Fernández en San Mamés, que acercaba el trofeo a las vitrinas de Chamartín, y la catarsis atlética derivada del tanto de Luis Suárez, el 2-1 contra Osasuna y que devolvía la candidatura y el favoritismo al título a la escuadra del barrio de Canillejas. Del tanatorio a la ‘joie de vivre’ en un suspiro. Fútbol en estado puro.

No es una circunstancia anómala para Simeone y sus chicos en este curso, encaramados al vaivén desde el inicio de año. Los rojiblancos, después de completar una primera vuelta prácticamente inmaculada, desangraron puntos en invierno e inicios de primavera para alimentar a Real Madrid, Barcelona y Sevilla, sus perseguidores. Merengues y culés incluso tuvieron en sus manos arrebatarles su perenne liderato, pero fallaron el tiro en el momento de la verdad.

El Atlético de Madrid llega así a la última jornada agarrando un asa de la copa, una situación que la afición colchonera hubiera firmado cuando la temporada aún gateaba. Dependen de ellos mismos. El éxito o el fracaso en noventa minutos y a orillas del Pisuerga, con un Valladolid que necesita una carambola a tres bandas para permanecer en Primera. Más alicientes, imposible. 

Revancha

Con Barcelona y Sevilla descabalgados de la pugna por sus últimos resbalones, especialmente incomprensibles los culés, la batalla por la regularidad liguera será un pulso entre Atlético y Real Madrid. Dos vecinos mal avenidos y que en los últimos años se han cruzado por la escalera más de lo que les hubiera gustado.

En lo que llevamos de siglo XXI, los dos grandes de la capital han peleado por seis títulos de manera directa, con un balance de tres trofeos para cada uno. Los rojiblancos se han apuntado la final de Copa del Rey (2013), la Supercopa de España (2014) y la Supercopa de Europa (2018). A pesar del equilibrio en competiciones ganadas, la balanza se decanta del lado madridista por la entidad de las mismas, sobre todo las Champions League de 2014 y 2016. Lisboa y Milán continúan escociendo en el imaginario atlético. La Supercopa de España de 2020 también encontró acomodo en Concha Espina. Ganar la Liga a tu némesis deportiva sería una excelente forma de mitigar los dolorosos recuerdos.

Triunfos ‘afónicos’

Sin voz se quedaron los jugadores, cuerpo técnico y seguidores cantando el 2-1 de Luis Suárez, en otra victoria agónica de los colchoneros. Las dos últimas jornadas han sido un electrocardiograma alterado para el equipo. Ante la Real Sociedad se acabó mirando al cronómetro después de ir venciendo plácidamente por 2-0 y perdonar numerosas ocasiones para sentenciar. Yfrente a Osasuna el maltrecho corazón rojiblanco no daba abasto para canalizar tanta tensión y emociones. El sábado, el ‘holter’ definitivo.

El Atlético de Madrid llegará a la ‘final’ de José Zorrilla curtido y exhibiendo la tenacidad y la pegada de la primera vuelta de la competición. Aunque la gasolina empieza a escasear, los futbolistas han llegado al tramo decisivo en un nivel físico más que notable.

Tres nombres propios sobresalen por encima del resto: Marcos Llorente, Ángel Correa y Yannick Carrasco. El belga, especialmente, está en su mejor momento desde que regresó de su ‘Erasmus’ en China. Rinde de carrilero, de extremo y, si el Cholo se lo pidiera, hasta de defensa central. En las últimas jornadas acumula cuatro goles y cinco asistencias y, al margen de sus cifras, la sensación sobre el terreno de juego que está un escalafón anímico por encima del resto de jugadores.

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