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Luis de la Fuente ya es imbatible en los grandes torneos

Luis de la Fuente, durante el España-Bélgica

Luis de la Fuente, durante el España-Bélgica / CHRISTOPHER TORRES / EFE

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Luis de la Fuente sigue construyendo una racha que ya tiene peso histórico. El seleccionador español ha dirigido 13 partidos entre la Eurocopa y el Mundial y todavía no sabe lo que es perder: 12 victorias y un empate. Ningún otro entrenador ha acumulado más encuentros en ambas competiciones sin conocer la derrota. Un registro que resume la fiabilidad competitiva de una España que ha dejado de vivir solo de buenas sensaciones para convertirlas también en resultados.

El dato tiene mucho valor porque llega en los escenarios donde menos margen existe. En una Eurocopa o en un Mundial no hay tiempo para corregir demasiado, y cada partido puede cambiar por completo el relato de una selección. España, sin embargo, ha encontrado bajo De la Fuente una regularidad poco habitual: compite bien, domina muchos registros y, sobre todo, encuentra la manera de ganar incluso cuando no brilla durante los 90 minutos.

La racha empezó en la Eurocopa y se ha prolongado ahora en el Mundial, consolidando a De la Fuente como uno de los grandes nombres del ciclo internacional. Su España puede ganar desde la posesión, desde la presión, desde el talento de sus jóvenes o desde la madurez de un bloque que ya acumula experiencia en noches grandes. Esa mezcla ha convertido al equipo en una selección difícil de someter y todavía más difícil de eliminar.

Lo más llamativo es que el dato no habla solo del seleccionador, sino también de una idea ya asentada. España ha recuperado una identidad reconocible, pero sin quedar atrapada en ella. Tiene balón, pero también verticalidad; tiene juventud, pero también oficio; tiene nombres propios, pero funciona como bloque. Y en un torneo largo, esa combinación suele marcar diferencias.

De la Fuente ha pasado de discutido a intocable a base de resultados. Trece partidos, doce victorias, un empate y ninguna derrota entre Eurocopa y Mundial. Más que una racha, una declaración: España vuelve a competir como una selección acostumbrada a llegar hasta el final.