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El goleador que el Rayo llevaba años esperando

10 goles en 24 partidos: nadie en el Rayo alcanzaba dobles dígitos en una Liga desde la temporada 2018/1

Jorge de Frutos celebra su gol contra el Real Oviedo

Jorge de Frutos celebra su gol contra el Real Oviedo / Kiko Huesca

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El Rayo Vallecano por fin vuelve a tener un futbolista capaz de marcar diferencias con continuidad en LaLiga 2025/26. Jorge de Frutos ha alcanzado los 10 goles en 24 partidos, una cifra que tiene doble valor: por un lado, confirma su momento de forma; por otro, lo coloca en un lugar especial en la historia reciente del club. Y es que el Rayo no veía a un jugador suyo llegar a dobles dígitos de goles en una misma temporada liguera desde Raúl de Tomás, que firmó 14 tantos en 33 encuentros en la campaña 2018/19.

Más allá del dato, lo importante es lo que representa para un equipo como el Rayo. En temporadas donde cada punto se pelea como si fuera oro, contar con un delantero o atacante que aparezca con regularidad cambia el guion de muchos partidos. De Frutos no solo suma goles: está siendo un recurso constante para convertir momentos de dominio en ventaja y para sostener al equipo cuando el partido se vuelve áspero, cerrado o de pocos espacios, un escenario muy habitual en Vallecas.

Su décimo gol llega además en un tramo del curso en el que el Rayo necesita certezas: menos partidos “redondos”, más choques donde el resultado se decide por una acción puntual, un penalti, una transición o un remate aislado. En ese contexto, tener a un futbolista con confianza delante de la portería se vuelve una diferencia real, no una estadística bonita. Y De Frutos ha asumido ese papel con personalidad, siendo referencia en el área o llegando desde segunda línea con la sensación de que siempre está cerca de hacer daño.

La comparación con 2018/19 no es casual. Aquella temporada, Raúl de Tomás fue el gran argumento ofensivo del equipo, el jugador al que mirar cuando el partido pedía una solución inmediata. Siete años después, el Rayo encuentra en De Frutos un perfil distinto, pero con un efecto parecido: goles que pesan, que liberan presión y que sostienen al equipo cuando el margen de error es mínimo.

Con la temporada aún abierta, el objetivo es claro: que esos dobles dígitos no se queden en un techo, sino en un punto de partida. Si De Frutos mantiene el ritmo, el Rayo no solo ganará tranquilidad en la clasificación: recuperará algo igual de valioso, la sensación de que siempre tiene una bala cargada para decidir un partido.