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¿Tu vecino quiere pintar la fachada de otro color? La Ley de Propiedad Horizontal te permite oponerte

La Ley de Propiedad Horizontal te ampara en el caso de querer impedirlo

Pistolas para pintar de manera uniforme y rápida todo tipo de superficie

Pistolas para pintar de manera uniforme y rápida todo tipo de superficie

Tienes un vecino que está planeando cambiar el color de la fachada, pero eso es algo que a ti no te convence en absoluto. Si te encuentras en esta tesitura, debes saber que la Ley de Propiedad Horizontal está de tu parte.

La ley te apoya si quieres mantener tu fachada actual

Es importante tener en cuenta que un vecino no puede decidir de manera unilateral cambiar un elemento visual como es el color de la fachada, y el motivo de ello es que se trata de un elemento común que afecta a todos los vecinos.

En primer lugar, para oponerse a una decisión como esa está el artículo 396 del Código Civil, en el que se dice que 'elementos comunes' son aquellos considerados como revestimientos exteriores. Consecuentemente, no se pueden alterar libremente aspectos tales que imagen o configuración.

Y en segundo lugar está el artículo 17 de la Ley de Propiedad Horizontal, la cual nos dice que para realizar modificaciones estéticas o de mejora es necesario obtener el voto favorable de, como mínimo, 3/5 partes de todos los propietarios.

Es por esta razón que en caso de que haya una persona interesada en cambiar el color de la fachada, se sugiere consultarlo con la comunidad de propietarios. De lo contrario pueden surgir problemas tanto a nivel de convivencia como incluso de ámbito legal.

Si el vecino en cuestión acaba realizando la modificación de la fachada sin la aprobación de los vecinos, las consecuencias pueden ser múltiples, comenzando por la obligación de tener que dejar la fachada en su estado original.

Otros escenarios recogidos son los que nos llevan ya hasta una indemnización económica a los vecinos, un procedimiento civil, multas urbanísticas y pago del coste del juicio en caso de que haya uno de por medio.

En definitiva, tomarse la guerra por su cuenta y pintar la fachada sin la aprobación de los vecinos puede acabar teniendo una gran cantidad de repercusiones negativas. Así que si tienes un vecino que quiere salirse con la suya, recuerda que tienes las de ganar.