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HACIENDA

El último aviso de Hacienda: vivir gratis en casa de tus padres derivará en pagar impuestos

¿Sabías que vivir en casa de tus padres puede acabar teniendo un coste fiscal?

María Jesús Montero, ministra de Hacienda.

María Jesús Montero, ministra de Hacienda. / EP

David Cruz

David Cruz

Son muchos los españoles que deciden seguir viviendo gratis en casa de sus padres mientras trabajan para poder ahorrar sin necesidad de pagar un alquiler, cada vez más elevado. Sin embargo, desde un punto de vista fiscal, esta situación puede acarrear consecuencias inesperadas.

La normativa en vigor permite a la Agencia Tributaria exigir impuestos cuando el uso gratuito de un inmueble supone un beneficio económico relevante para el contribuyente. Así como lo lees.

¿Por qué vivir en una segunda residencia de tus padres puede hacer que pagues más impuestos?

El criterio de Hacienda se basa en la llamada "renta imputada por cesión de uso". Según la ley, si unos padres ceden gratuitamente a sus hijos una vivienda que no es su residencia habitual, la Administración puede considerar que existe un rendimiento económico equiparable a un ingreso, aunque no haya dinero en el proceso.

Este supuesto afecta sobre todo a segundas residencias o inmuebles de alto valor, quedando fuera, en términos generales, la vivienda habitual donde convive la familia. En estos casos, Hacienda puede exigir la tributación correspondiente en el IRPF o interpretar la cesión como una donación encubierta, que activaría automáticamente el Impuesto de Sucesiones y Donaciones.

Desde el ministerio que dirige María Jesús Montero insisten en que esto no es una persecución generalizada, sino un control selectivo. En la práctica, la Agencia Tributaria pone el foco en situaciones que pueden suponer elusión fiscal, sobre todo si el valor del inmueble es elevado o no se puede justificar documentalmente.

Entonces, ¿qué recomiendan los expertos en fiscalidad? Extremar la precaución ante todo y formalizar la cesión de uso para evitar problemas futuros. Y una de las fórmulas más habituales es el contrato de comodato, un acuerdo legal que deja constancia de que la vivienda se presta de forma gratuita.

De esta forma, aunque convivir en la vivienda familiar sigue siendo seguro, permitir que los hijos vivan en una segunda vivienda puede hacer que acabes pagando más impuestos, sobre todo si no lo tienes todo bien atado.