Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

COLECCIONISMO

No la tires: esta moneda de 20 céntimos se revende por cifras de escándalo y podrías pagarte tus próximas vacaciones con ella

Se trata de un artículo que todo el mundo ha tenido entre sus manos, pero hay un tipo en específico que vale más de la cuenta

20 céntimos de Cervantes

20 céntimos de Cervantes

Ramón Baylos

Ramón Baylos

Todo el mundo tiene monedas de 20 céntimos, tanto en el fondo de su cartera como en ese recipiente donde muchos dejamos la calderilla que nos va sobrando con la esperanza de que en algún momento se convierta en un tesoro que nos salve de una situación comprometida.

Pero, ¿sabías que hay algunas monedas de céntimos que son capaces de multiplicar su valor hasta en 7.500 veces? Eso sí, estas últimas deben cumplir varias condiciones específicas para que su precio de reventa ascienda de manera tan brusca.

Estamos hablando, concretamente, de que ciertas monedas de 20 céntimos han llegado a subastarse por hasta 1.500 euros en eventos de coleccionistas, e incluso se podrían llegar a revalorizar todavía más con el paso de los años.

Este ítem se corresponde con la mítica moneda de 20 céntimos que muestra a Cervantes en su cara anterior, siendo una que todos hemos tenido entre las manos. No obstante, solo aquellas que cuenten con un defecto de fabricación concreto podrán revenderse por una cifra mucho mayor a su valor nominal.

Según los expertos, estas monedas han de presentar un exceso de cobre en la cara de Cervantes para ser consideradas como un producto único dentro del coleccionismo. De ahí que solo haya unas cuantas que valgan tantísimo dinero.

Eso sí, hay que aclarar algo importante: para que la moneda sea considerada como tal, debió recibir este defecto en su proceso de acuñación de forma original. Y, sabiendo que este tipo de procesos están medidos al milímetros, existen pocos ejemplares en el mundo bajo estas condiciones.

El problema es que, habiendo pasado tanto tiempo desde la impresión de esta moneda (fue puesta en circulación en España en el año 1999), hoy en día es complicado discernir entre las que cuentan con este defecto de fábrica y las que simplemente se han ido desgastando con el tiempo.

No obstante y en caso de que creas tener una de estas monedas de 20 céntimos únicas en tu posesión, lo mejor que puedes hacer es llevarla a un experto en numismática para que la tase y constate cuál es su valor real.