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Silvia Bronchalo desvela cómo vive Daniel Sancho en prisión: "Está en una celda con trece personas y duerme en el suelo"

La madre del joven ha roto su silencio en una entrevista televisiva

Daniel Sancho se reencuentra con Silvia Bronchalo

Daniel Sancho se reencuentra con Silvia Bronchalo / Sport

Andrea Riera

Andrea Riera

Daniel Sancho Bronchalo asesinó y descuartizó a Edwin Arrieta Arteaga el 4 de agosto de 2023. El jueves 29 de agosto de 2024, el joven fue condenado a cadena perpetua, además de verse obligado a pagar una indemnización de 4 millones de bahts (unos 105 mil euros).

Una vez conocida la sentencia, el hijo de Rodolfo Sancho fue trasladado desde la prisión de Koh Samui a la de Surat Thani, donde se encuentran los reclusos más peligrosos, ya que allí solo van los condenados a cadena perpetua o por delitos especialmente graves.

Hasta ahora, Silvia Bronchalo, la madre de Daniel, había evitado estar en el foco mediático y solo había ofrecido declaraciones puntuales, pero ahora ha roto su silencio y ha concedido por primera vez una entrevista televisiva a '¡De viernes!'.

La mujer habla sobre cómo está siendo la vida de su hijo en la prisión de Surat Thani y asegura que, dentro de la dureza de las condiciones, ha conseguido adaptarse: "Está adaptado. No tiene problemas con ningún preso, tiene amigos dentro y muy poco que hacer (...) Tiene dos amigos extranjeros, por lo menos puede mantener conversaciones en inglés. Él ya va aprendiendo tailandés".

Sobre el día a día en prisión, Bronchalo describe una rutina muy marcada y repetitiva: "Se levantan, rezan, cantan el himno, desayunan y luego tienen momentos de esparcimiento para leer o hacer deporte. A las cinco y media vuelven a rezar y después van a la celda".

La madre de Daniel también quiere desmentir algunos rumores que han circulado en los últimos meses. Niega que esté escribiendo sus memorias y que tenga algún trato especial: "No, allí nadie tiene privilegios. Él vive en la misma celda que otras trece personas y duerme en el suelo con mantas o colchonetas. No tiene ducha, tienen una especie de piscina con la que se bañan con un cazo. Es un baño turco y está dentro de la habitación, no veo ningún privilegio".

Bronchalo cuenta que puede hablar con él una vez a la semana durante media hora, y tiene muy claro que las prisiones en Tailandia no son como en España: "No tienen ningún tipo de actividad. Las cárceles en Tailandia están hechas para que no quieras volver a delinquir".