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SOCIEDAD

Santi (22 años): "En el campo tengo mi libertad. Es sacrificado, pero es un trabajo con muchas salidas"

Santi es un joven que ha decidido dedicar su vida a la agricultura, como muchos otros en estos tiempos.

Agricultor trabajanco con su tractor

Agricultor trabajanco con su tractor

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Álex Pareja

Álex Pareja

Santi, albañil y agricultor de 22 años, se ha convertido en una de esas voces jóvenes que reivindican la vida en el campo y los oficios que muchos de su generación miran con recelo. En una entrevista para el programa de televisión El Show de Paz, ha dedicado unas palabras a la gente joven que no quiere trabajar en su oficio porque lo consideran duro.

Él responde que hay quienes son felices entre cuatro paredes, pero que su felicidad está en el campo, donde siente que tiene su libertad. Su reflexión llega en un momento en el que el relevo generacional en el mundo rural está en entredicho, pero también en el que cada vez más jóvenes empiezan a mirar la agricultura con otros ojos.

La libertad del campo

Cuando Santi habla de libertad en el campo, no se refiere solo a estar al aire libre. Se refiere a algo más profundo: poder organizar su jornada, trabajar viendo el resultado directo de su esfuerzo y no sentirse atrapado en un entorno de oficina que para muchos jóvenes resulta asfixiante.

Es la misma idea que repiten otros agricultores jóvenes que han decidido quedarse en la finca familiar en lugar de buscar trabajo en la ciudad: prefieren el tractor y el amanecer en la parcela antes que una pantalla, aunque se trate de un contraste laboral muy importante.

Porque esa libertad tiene matices. No significa que pueda hacer lo que quiera ni que el campo sea una especie de retiro idílico sin obligaciones. Implica madrugones, jornadas largas, responsabilidad sobre cosechas que dependen del clima y del mercado, y un nivel de compromiso que muchos otros trabajos no exigen.

Pero para Santi y para otros de su generación que se están quedando en el medio rural, esa dureza compensa cuando se compara con la sensación de estar encajonado en un entorno que no les llena. La agricultura y la albañilería son trabajos sacrificados, como muchos otros oficios que no requieren estudios universitarios.

Un trabajo sacrificado... como tantos otros

Santi toca un punto clave: existe la idea de que, si un trabajo no exige título académico, es menos duro o menos valioso, cuando en realidad muchos de esos empleos implican esfuerzo físico, horarios exigentes y una responsabilidad muy concreta sobre varios elementos.

Una joven agricultora

Una joven agricultora / Libre

Los jóvenes agricultores que han decidido incorporarse al campo repiten que la agricultura es un trabajo duro, en el que hay que poner mucha pasión, pero también es un sector donde existe mucha libertad. Lo comparan con otros trabajos autónomos: el sacrificio es grande, pero la capacidad de decidir cómo, cuándo y de qué manera trabajar es más amplia que en un empleo fijo de oficina.

En esa línea, el comentario de Santi encaja con una realidad que los datos confirman: aunque la población activa agraria joven ha bajado en España y solo una minoría de explotaciones están en manos de menores de 40 años, quienes dan el paso suelen hacerlo con una mezcla de esfuerzo y orgullo por el oficio.