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El rincón medieval entre volcanes y cascadas que parece sacado de un cuento: ideal para una escapada de fin de semana

Paisajes volcánicos, arquitectura tradicional y rutas naturales hacen de este lugar una joya poco conocida

Castillo medieval de Santa Pau, Girona

Castillo medieval de Santa Pau, Girona

Ramón Gutiérrez

Ramón Gutiérrez

Si quieres desconectar y disfrutar de un ambiente rural cerca de Barcelona, Santa Pau, en la provincia de Girona, es una opción perfecta. Pasear por sus calles empedradas, recorrer la plaza porticada o descubrir sus rincones escondidos te transporta a otra época, como si caminaras dentro de un cuento medieval.

Este se encuentra a menos de dos horas de la capital, aunque merece demasiado la pena visitarlo ya que cuenta con un entorno natural volcánico y además, cuenta con un patrimonio histórico impresionante, de ahí que sea un destino clave para disfrutar un fin de semana.

Un rincón sacado de un cuento

Lo más sorprendente de este destino es que parece que el tiempo se ha detenido en seco y cada paseo que das, es una experiencia única sacada de un auténtico cuento de fantasía. Santa Pau destaca por su Villa Vieja medieval y su autenticidad.

¿Es un destino perfecto para pasar un fin de semana? La respuesta es más que obvia, pues debes de tener en cuenta que en este lugar historia, naturaleza y gastronomía se unen para darnos una experiencia preciosa diga de un buen fin de semana.

Castillo medieval de Santa Pau, Girona

Castillo medieval de Santa Pau, Girona / Ramón Gutiérrez

Más allá del encanto del pueblo, La Garrocha esconde un auténtico paraíso natural. La zona cuenta con alrededor de cuarenta conos volcánicos y más de veinte coladas de lava, creando panoramas que fascinan tanto a fotógrafos como a quienes buscan aventura.

Olot, su capital, se encuentra rodeada de volcanes que se pueden explorar fácilmente, como Montsacopa y Montolivet, donde la belleza del paisaje se une con su riqueza histórica.

El casco antiguo de Santa Pau se despliega como un laberinto de calles estrechas protegidas por sus murallas. Reconocido como Conjunto Histórico-Artístico Nacional, mantiene intacta su atmósfera medieval, con casas que se adaptan a las irregularidades del terreno y plazas que conservan un encanto único.