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Puedes extender tu contrato de alquiler aunque el casero no quiera: Qué debes saber sobre la prórroga extraordinaria

Esto es todo lo que debes saber si te ves en la necesidad de extender tu alquiler

La ministra de Vivienda y Agenda Urbana, Isabel Rodríguez, en un acto.

La ministra de Vivienda y Agenda Urbana, Isabel Rodríguez, en un acto. / Edu Botella

Cristian Miguel Villa

Cristian Miguel Villa

La situación de la vivienda en España es delicada cuanto menos, y no es infrecuente que puedan surgir malentendidos entre caseros e inquilinos. Sin embargo, si eres de estos últimos debes conocer el derecho que posees a una 'prórroga extraordinaria'.

Una prórroga que busca proteger al inquilino

Esencialmente, este derecho de la vivienda expresa que todo inquilino que resida en una zona 'tensionada' tiene derecho a solicitar una prórroga de hasta tres años de contrato incluso si el casero no quiere. Eso sí, hay matices a tener en cuenta en el proceso.

Esta prórroga recibió la luz verde como consecuencia de la más reciente reforma de la Ley de Vivienda así como también de la actualización de la Ley de Arrendamientos Urbanos. El objetivo de ello fue de dar una mayor estabilidad a los inquilinos.

Los requisitos que el inquilino debe tener en cuenta para poder acceder a esta nueva extensión del contrato de alquiler son, en primer lugar, que se hayan extendido todas las prórrogas previstas por ley, y en segundo lugar que la solicitud se dé antes de que venza el contrato vigente.

Para corroborar que la zona es 'tensionada', es decir, que se trata de un espacio en el que los precios de los alquileres son muy altos en comparación a los ingresos medios, la propia comunidad autónoma o el pertinente Ministerio deben dar fe de dicha consideración.

Previo a la reforma en la que se implantó este nuevo modelo de prórroga, la ley establecía que los contratos debían tener una duración mínima de cinco años con extensiones anuales de hasta tres años si ninguna de las partes se oponía. Con el cambio, se protege más al inquilino y su posible situación de necesidad.

El cambio en la ley va así destinado a dar a los inquilinos un mayor margen de maniobra. Por ejemplo, si tu contrato acaba en 2026, con esta prórroga podrías extender tu situación contractual hasta 2029 y conseguir así tiempo suficiente para trazar un nuevo plan de vivienda.