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El pueblo más bonito del mes de junio está en Catalunya: montañas, naturaleza y la Noche de las Fallas

La Vall de Boí acoge Durro, un enclave de los Pirineos catalanes que conserva su identidad gracias a su aislamiento y su rico patrimonio histórico

El día de las Fallas todo empieza en el Faro, junto a la ermita de San Quirce.

El día de las Fallas todo empieza en el Faro, junto a la ermita de San Quirce. / Agencia catalana de turismo

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Xavi Espinosa

Xavi Espinosa

Catalunya es un auténtico paraíso. Cada zona es diferente, con su cultura, tradiciones y gastronomía que les une. Este mes, el pueblo elegido por la revista 'Viajes' se encuentra en Lleida. Se trata de Durro, una pequeña localidad situada en el corazón de los Pirineos catalanes, en La Vall de Boí.

Esta comarca ha conservado durante siglos una identidad propia gracias a su aislamiento geográfico, rodeada de montañas, bosques y paisajes de gran valor natural. Actualmente constituye una de las principales puertas de acceso al Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, un espacio natural de extraordinaria riqueza ecológica.

Además de su entorno privilegiado, destaca por albergar uno de los conjuntos románicos más importantes de Europa. Durante la Edad Media, las familias nobles impulsaron la construcción de numerosos templos siguiendo las características del románico lombardo. Estas edificaciones han llegado hasta nuestros días en un excelente estado de conservación y representan una parte esencial del patrimonio histórico catalán.

Uno de los monumentos más destacados de Durro es la iglesia de la Natividad. Este templo sobresale por la amplitud de su nave, su elegante campanario y los elementos arquitectónicos incorporados en distintas etapas históricas. Las ampliaciones realizadas entre los siglos XVI y XVIII añadieron detalles góticos y barrocos que enriquecen aún más su valor artístico.

En una posición elevada sobre el pueblo se encuentra la ermita de Sant Quirc, construida en el siglo XII. Su ubicación, a más de 1.500 metros de altitud, ofrece unas impresionantes vistas panorámicas del valle. Aunque se trata de un edificio de dimensiones modestas, conserva elementos que reflejan diferentes etapas de la historia del arte religioso en la región.

Así es Durro, una localidad del municipio de Valle de Bohí en la comarca del Alta Ribagorza en la provincia de Lleida

Así es Durro, una localidad del municipio de Valle de Bohí en la comarca de La Alta Ribagorça en la provincia de Lleida / Sport.es

La noche de las fallas y las antorchas

La relevancia cultural de Durro no se limita únicamente a su patrimonio arquitectónico. Cada año, la localidad celebra la tradicional fiesta de las fallas, una manifestación popular vinculada al solsticio de verano. Durante la noche, los participantes descienden desde la montaña portando antorchas encendidas, creando un espectacular río de luz que recorre las laderas hasta llegar al pueblo.

Esta celebración forma parte de las fiestas del fuego de los Pirineos, una tradición reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El evento simboliza la transmisión de costumbres ancestrales y mantiene vivo un legado cultural que ha pasado de generación en generación durante siglos.