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Una profesora española en Noruega lo tiene claro: "No hay notas y los alumnos aprenden mejor"

Pilar Molina es docente en Noruega y señala el gran problema del sistema educativo español

Una profesora escribiendo en la pizarra mientras sus alumnos atienden, en imagen de archivo.

Una profesora escribiendo en la pizarra mientras sus alumnos atienden, en imagen de archivo. / Pilar Cortés

David Cruz

David Cruz

La comparación entre sistemas educativos en Europa es un tema que suele generar bastante debate, pero cuando la experiencia parte de alguien que ha trabajado dentro de ambos modelos, el análisis cobra especial relevancia porque nadie mejor para hablar de ello.

Es el caso de Pilar Molina, músico y educadora formada en España y Alemania, que en estos momentos es coordinadora y profesora en Noruega en Bachillerato Internacional y que ha hablado con El Español sobre su experiencia.

Con más de 16 años de experiencia en educación internacional, Molina explica que una de las grandes diferencias del sistema noruego frente al español es el enfoque en el bienestar del alumnado y del profesorado.

"Un alumno que está bien emocionalmente aprende mejor", señala la docente, destacando que este principio guía muchas de las decisiones pedagógicas en Noruega.

Uno de los aspectos que más le llama la atención a esta profesora es la forma de evaluar. En Primaria, los alumnos no reciben notas numéricas, sino una evaluación continua y formativa basada en el feedback (o retroalimentación). El objetivo no es tanto la nota final, como el proceso de aprendizaje.

En Secundaria sí que existen notas, pero tienen como finalidad favorecer la comprensión, el pensamiento crítico y la aplicación práctica de los conocimientos, reduciendo de esta forma la presión por aprobar que muchos alumnos tienen en España.

Molina pone de ejemplo este modelo y lo compara con el español, donde tradicionalmente ha predominado una evaluación más numérica, centrada en el control y memorización de contenidos: un mayor estrés en el alumno y en el profesorado que termina cargando a ambos colectivos.

También hay diferencias en la autonomía del alumnado. Desde pequeños, los niños van solos al colegio y reciben formación de habilidades fundamentales como cocina, carpintería o educación para la vida diaria: así se les prepara para que se desenvuelvan con independencia cuando vayan creciendo.