Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

VIAJES

Patrimonio de la Humanidad y escenario de Juego de Tronos: la ciudad europea que muchos pasan por alto

Dubrovnik es una de las ciudades más bonitas de Europa

Dubrovnik, situada en la costa del mar Adriático

Dubrovnik, situada en la costa del mar Adriático / Croatia Airlines

David Cruz

David Cruz

Cuando estamos pensando en hacer una escapada por Europa, es probable que se nos venga a la mente ciudades como París, Roma o Lisboa. Sin embargo, en la costa croata encontramos una joya histórica que muchos siguen pasando por alto: Dubrovnik, conocida popularmente como la 'perla del Adriático'.

Dubrovnik, una preciosa ciudad que es Patrimonio de la Humanidad

Esta ciudad medieval de menos de 50.000 habitantes presume de uno de los conjuntos amurallados mejor conservados de Europa. Sus murallas, de casi dos kilómetros de longitud y construidas en piedra caliza, rodean por completo el casco antiguo y ofrecen vistas directas al mar Adriático. Pasear por ellas al atardecer es una de las experiencias más impresionantes que puedes vivir en el Mediterráneo.

El centro histórico está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y concentra palacios, monasterios e iglesias que reflejan siglos de historia marítima y comercial. La calle Stradun, de 280 metros, es el corazón de la ciudad, flanqueada por edificios de estilo veneciano que recuerdan la enorme influencia italiana en la zona.

Además de su enorme valor histórico, Dubrovnik ganó fama internacional al convertirse en escenario de la serie 'Juego de Tronos'. Sus murallas y fortalezas sirvieron como telón de fondo de escenas muy populares en la serie, atrayendo a turistas de todo el mundo y contribuyendo a una mejora del turismo en Croacia.

A pesar de su popularidad, que no ha dejado de ir en aumento, todavía es posible encontrar alojamientos de unos 50 euros la noche fuera de temporada alta.

Una combinación perfecta de historia, mar, arquitectura y precios bastante asequibles para lo que es habitual en el Mediterráneo que convierte a Dubrovnik en una de las ciudades más infravaloradas y sorprendentes de Europa.