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La pareja de Dani Alves destapa uno de los secretos mejores guardados

Joana Sanz emitió un comunicado a través de su cuenta personal de Instagram

Dani Alves y Joan Sanz

Dani Alves y Joan Sanz / INSTAGRAM

Ricardo Castelló

Ricardo Castelló

La relación entre Dani Alves, exjugador del FC Barcelona, y Joana Sanz, modelo canaria, no ha sido nada fácil, especialmente tras la acusación de agresión sexual contra el futbolista en los baños de una discoteca de Barcelona. El brasileño llegó a ingresar en la prisión de Can Brians, de la que salió posteriormente después de que su abogada abonara la fianza de un millón de euros impuesta por la Audiencia de Barcelona.

El pasado 28 de marzo de 2025 se hizo público que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) absolvía a Dani Alves del delito de agresión sexual por el que había sido condenado a cuatro años y medio de prisión.

Pocos días después, la modelo canaria anunció que iba a ser madre. Fue el pasado 7 de octubre de 2025 cuando Sanz dio a luz a su primer hijo, una niña, del que hasta entonces solo se conocía ese único detalle.

Sin embargo, ayer la canaria compartió un comunicado a través de su cuenta de Instagram, en el que desveló uno de los secretos mejor guardados. El apellido de ella es el primero y el del ex del Barça el segundo, algo que poco a poco empieza a ser tendencia en España.

En las imágenes que compartió se puede ver el pie de la niña con la pulsera habitual que se coloca al nacer. El nombre de la primera hija en común de la pareja es Julieta Sanz Alves.

Dani Alves y Joana Sanz reciben a su primer hijo.

Dani Alves y Joana Sanz reciben a su primer hijo. / EFE

El escrito de Joana Sanz

"Hace un año supimos (una vez más) que íbamos a ser padres. Después de mi última FIV, incumplía como siempre los tiempos de beta-espera y me hacía un test. Qué miedo tan grande me invadía con ese “embarazada” …. ¿Será que se iba a quedar o se iría por el WC como las otras veces? Nadie te prepara para un negativo ni para la incertidumbre de un positivo. Volví loca a mis amigas, que menudas santas. Lloré y reí mucho. Vomité y entrené. Comí mucha fruta y pollo frito".

"Viajé para trabajar con un sentimiento de culpa inmenso creyendo que el volar podría cambiar todo pronóstico para mal. Me ilusionaba a ratos montando su habitación. Me enfadaba por no poder disfrutar del verano tanto como me habría gustado. Me hice una ecografía cada semana en un hospital diferente. Llegó el día que nos conocimos y no sentí tranquilidad, el miedo porque le sucediera algo seguía ahí… Me atormentaba la angustia de que al abrir los ojos ya no estuviera".

"Me costó amarla por miedo a la pérdida, me costó disfrutarla y lloraba por sentir que yo ya no era yo. Dejé de diferenciar noche y día, pero no por su llanto, sino porque yo no era capaz de descansar sin asegurarme cada segundo de que respirara. Deseé muchas veces volver a mi yo antes de ti, porque era más fácil vivir sin el miedo de no saber cómo cuidarte. Un día escuché tu risa por primera vez, una a carcajadas que se desencadenaba al verme. Vi a mi madre en ti y supe que estabas aquí para quedarte, porque ella me prometió que en donde sea que esté estaría conmigo. Estás aquí para no dejarme sola nunca más, porque me invades la casa y el corazón en una explosión de amor sin final. Te amamos Jujú", sentenció.