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Multado con 96.000 euros un gimnasio por obligar al reconocimiento facial para acceder

Un gimnasio daba solo una única forma de acceso y eso ha tenido consecuencias

Entrenamiento de hombre fuerte en el gimnasio

Entrenamiento de hombre fuerte en el gimnasio / Freepik

Cristian Miguel Villa

Cristian Miguel Villa

Un gimnasio ha sido multado con 96.000 euros por hacer que sus clientes solo pudieran acceder mediante la medida de reconocimiento facial. Y eso es algo que la Agencia de Protección de Datos (AEPD) no ha pasado por alto.

Por qué ha sido multado el gimnasio con 96.000 euros

Ha sido a causa de una denuncia de Facua que se inició una investigación en torno al sistema de acceso del gimnasio, el cual cometió una serie de graves errores comenzando por no ofrecer alternativa alguna al reconocimiento facial.

Asimismo, también está el importante detalle de que no contaba con el consentimiento explícito de sus usuarios para aplicar semejante medida, además de que no informó debidamente acerca del uso de datos consecuente.

Lleida, nueva sede de la cadena de gimnasios

Lleida, nueva sede de la cadena de gimnasios / VIVAGYM

Con todo esto, se determinó que el gimnasio vulneraba el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), en particular considerando que los datos biométricos se entienden como unos de los más sensibles que se pueden reclamar a los usuarios.

Si bien la multa ha acabado siendo de 96.000 euros, el importe inicial ascendió hasta los 140.000 euros. El motivo de la reducción del pago llega por una parte de haber reconocido la infracción como tal, y por otra de haber realizado el pago de manera voluntaria.

En este caso, el mensaje que se lanza es bastante claro: los gimnasios deben considerar que no todas las formas de acceso al recinto son legales o, en cuyo caso, deben informar debidamente a los usuarios y recibir el permiso acorde de todos ellos.

Con la digitalización constante de sistemas, la protección de datos se ha convertido en una de las consignas más importantes a nivel de ciberseguridad. Es por ello que una medida como el reconocimiento facial no se ha podido pasar por alto en esta ocasión.

En definitiva, aunque los avances tecnológicos son siempre bienvenidos, hay ocasiones en las que medidas más tradicionales pueden ser algo más adecuadas. Porque cuando entran en juego datos personales, la innovación sin control puede salir muy cara.