Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

MONEDAS

Esta moneda de 50 céntimos podría valer más que un coche: revisa tu cartera

Se está ofreciendo hasta 11.000 euros a cambio de esta moneda de 50 céntimos

Moneda de 50 céntimos

Moneda de 50 céntimos

David Cruz

David Cruz

Aunque a simple vista parezca una moneda normal y corriente, algunos ejemplares de 50 céntimos de euro pueden alcanzar cifras sorprendentes en el mercado del coleccionista, también conocido como numismática, llegando incluso a superar los 11.000 euros en subastas especializadas.

Y claro, la clave no se encuentra tanto en el material, que no deja de ser el mismo que el empleado para el resto de monedas de 50 céntimos, sino en su rareza, antigüedad y estado de conservación.

¿Por qué esta moneda de 50 céntimos puede valer hasta 11.000 euros?

Una de las piezas más codiciadas de los últimos meses pertenece a la primera serie del euro acuñada en Francia, especialmente en los años 2000 y 2001. En su anverso aparece la emblemática figura de La Sembradora, una alegoría histórica creada por el artista Oscar Roty a finales del siglo XIX y recuperada como símbolo nacional.

Junto a dicha figura encontramos las iniciales 'RF', que hacen referencia a la República Francesa (République Française) y las estrellas de la Unión Europea propias del euro.

Aunque se encuentra fabricada en oro nórdico, una aleación de aluminio y latón que no tiene un valor intrínseco elevado, su cotización se dispara cuando la moneda se conserva casi intacta, con brillo original, sin arañazos ni señales de uso.

Además, si existen versiones con errores de acuñación, tiradas limitadas o detalles descentrados, el valor de la moneda aumenta todavía más entre todos aquellos que coleccionan monedas.

Sin ir más lejos, en plataformas de compraventa y subastas online se han registrado ya ventas de esta moneda de 50 céntimos a cambio de 1.500 euros, mientras que algunos ejemplares excepcionales han conseguido superar los 11.000 euros. Vamos, que tienes que revisar tu bolsillo y tu cartera por si tienes un tesoro aún más valioso que tu coche.