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Coleccionismo

Esa moneda de 50 céntimos que guardas podría valer una fortuna (y ni te has enterado)

Muchos la usan a diario sin saber que los coleccionistas están pagando cifras desorbitadas por ella

Moneda 50 céntimos Sembradora

Moneda 50 céntimos Sembradora / x

¿Alguna vez has pensado en cuánto vale realmente una moneda? Cada pieza redonda que llevamos en la cartera tiene un valor grabado en una de sus caras, pero algunos detalles (como su diseño, el estado, la forma o el año en el que fue acuñada) pueden disparar su precio hasta diez veces más.

Por eso muchas personas acaban enganchándose a la numismática, el arte de coleccionar y estudiar monedas y medallas, especialmente las más antiguas. Lo curioso es que hasta quienes no entienden de numismática pueden llevar en el bolsillo una moneda valiosa sin darse cuenta.

Y últimamente una simple moneda de 50 céntimos está llamando la atención de los coleccionistas. A simple vista parece una moneda normal por su color y tamaño, pero su reverso es lo que la hace especial: muestra la figura de ‘La Sembradora’ (La Semeuse).

Este diseño, que remite a la tradición agrícola francesa, ha formado parte del catálogo de monedas en euros de Francia desde su lanzamiento y también aparece en las monedas de 10 y 20 céntimos.

La ilustración muestra a una mujer con túnica sembrando semillas, rodeada por las estrellas de la Unión Europea y las letras “RF” (République Française).

En el reverso, la moneda presenta el diseño común del euro, con su valor facial, el mapa de Europa y la firma del grabador Luc Luycx. El motivo original es una reinterpretación moderna del diseño clásico creado por Oscar Roty en 1887.

La reciente decisión del Gobierno francés de modificar los motivos nacionales ha hecho que el valor de estas monedas se dispare en apenas semanas.

En portales de segunda mano y entre coleccionistas, algunas piezas en circulación se ofrecen a partir de 1.500 euros, mientras que ejemplares en excelente estado o con acuñaciones muy escasas pueden alcanzar los 11.200 euros, como es el caso de ‘La Sembradora’.

La rareza sigue siendo un factor clave: cuanto más difícil resulta encontrar una moneda, mayor es su precio en el mercado de coleccionistas.