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SALUD

¿Es mejor el agua mineral que el agua del grifo? La ciencia confirma las sospechas de muchos expertos

Ambas poseen varias diferencias a tener en cuenta, pero lo más importante es un factor clave

Una mujer bebiendo agua

Una mujer bebiendo agua

Ramón Baylos

Ramón Baylos

Siempre se ha dicho eso de que beber agua mineral es mucho más saludable que hacer eso mismo con agua del grifo. No obstante, esta tiene una ventaja en contra de la primera: la tenemos a mano todo el rato y es más barata en general.

Y es que hay zonas donde la población se decide entre una y otra a causa de un factor clave: el sabor. Sobre todo, si el agua del grifo cuenta con cierto contenido en cloro que transforma este líquido en una sustancia de gusto desagradable.

Pero, ¿qué hay de la composición? ¿Es cierto que una es más saludable que la otra? Por suerte, la ciencia tiene una respuesta clara al respecto, la cual es extremadamente útil a la hora de poner fin al intenso debate que las confronta.

Para los expertos, no hay discusión alguna: tanto el agua del grifo como la mieneral son aptas para el consumo (siempre y cuando hayan pasado los fuertes controles de calidad requeridos en España).

Hay quien piensa que el agua del grifo no contiene ciertos minerales esenciales para que un ser humano mantenga un buen estado de salud, pero los expertos afirman que estos se pueden obtener de forma sencilla a través de los alimentos que ingiramos.

En este sentido, el agua del grifo cumpliría la misma función que la mineral: ambas sirven para hidratarse y no existiría una gran diferencia en los mienrales que obtendríamos de cada una siempre y cuando nuestra alimentación fuera la correcta.

Por tanto, se podría decir que el debate existente entre ambas no tiene sentido alguno: la elección que hagas sobre una u otra debe depender, por tanto, de tus preferencias personales. Aunque todavía hay que hablar de otro factor que determina la que hace mucha gente: el impacto que tiene cada una en el medio ambiente.

Los expertos afirman que beber agua del grifo es una práctica mucho más sostenible que hacerlo con aquella que está embotellada. Algo que se debe a un motivo que resulta evidente: si no compramos de este último tipo, lucharemos contra el consumo excesivo de plásticos y residuos inórganicos.