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Max Sandí, experto en mascotas: "Si tu perro ladra en los paseos, las islas de calma son una estrategia muy efectiva"

Max Sandí lo tiene claro: crear pequeños momentos de tranquilidad durante el paseo para ayudar al perro a calmarse

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David Cruz

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Los paseos diarios pueden convertirse en un auténtico reto para muchos dueños de perros. Ladridos que no cesan, tirones de correa o nerviosismo cuando se cruzan con otros animales son algunas de las situaciones más habituales que nos encontramos en el camino.

Ahora bien, el experto en comportamiento canino Max Sandí asegura que existe una técnica muy sencilla que marca la diferencia: las llamadas "islas de calma". ¿Qué son y cómo te pueden ayudar?

Según explica el especialista en una de sus últimas intervenciones, esta estrategia es tan sencilla como crear pequeños momentos de tranquilidad durante el paseo para ayudar al animal a relajarse y reducir su nivel de excitación.

"Muchos perros salen a la calle completamente activados y reaccionan ladrando ante cualquier estímulo por pequeño que sea. Las islas de calma permiten enseñales a gestionar mejor ese entorno", señala.

Lo cierto es que hablamos de una técnica muy simple: durante el recorrido, el dueño debe pararse en puntos tranquilos, alejarse del ruido y esperar unos minutos hasta que el perro logre calmarse por si mismo.

Un perro atado a un banco en Vigo, ayer, sin su responsable.

Un perro atado a un banco en Vigo, ayer, sin su responsable. / MARTA G. BREA

En ese momento, se premia la conducta relajada con caricias, palabras suaves o algún snack saludable de esos que tanto gustan a nuestros compañeros caninos. Con el tiempo, el animal empieza a asociar el paseo con sensaciones más calmadas y seguras y reduce la ansiedad y el estrés.

Sandí destaca que uno de los errores más habituales es intentar corregir los ladridos con gritos o tirones de correa: "eso solo aumenta el estrés y la frustración del perro. La clave está en enseñarles a bajar revoluciones", afirma con rotundidad sobre su técnica.

Y por cierto: los ladridos no son siempre un problema de obediencia. A veces, pueden responder ante situaciones que les causa terror, inseguridad o un exceso de estímulos ante los que no sabe reaccionar. Así de simple. De ahí que haya que trabajar la calma y el control.