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NATURALEZA

Martí, geógrafo: "Nuestros bosques no son los mismos que tienen en Alemania. Son bosques mediterráneos que tienen pirófila, y el fuego les vuelve locos"

El doctor en ciencias por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) explica que existen demasiados árboles en Cataluña

La temperatura y la superficie del bosque no dejan de crecer, según el especialista

La temperatura y la superficie del bosque no dejan de crecer, según el especialista / Diari ARA

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Ronald Goncalves

Ronald Goncalves

En una época donde las conversaciones sobre el medio ambiente son más álgidas que nunca, Martí Boada, doctor en ciencias por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y geógrafo y naturalista del ICTA-UAB, ha manifestado su preocupación por la coyuntura climática actual, particularmente en lo que a Cataluña respecta, en una entrevista con VilaWeb.

En este sentido, considera que hay una malinterpretación de la realidad natural de la región, pues se suele asegurar que la pérdida de bosques es uno de sus más grandes problemas pero, en realidad, es todo lo contrario. "O sea, tenemos más bosques que nunca. Catalunya va por delante del ranking europeo de países con mayor porcentaje de superficie forestal: más que Noruega, más que Francia, más que Estados Unidos, más que Canadá, grandes países forestales. El titular sería, para mí, éste: Cataluña es un país de bosques sin saberlo", declaró.

Con 70% de superficie forestal y 50% de bosque, lo que se traduce en aproximadamente 34 millones de árboles nuevos cada año, Boada considera que existe demasiado bosque en Cataluña, principalmente porque "son inflamables".

"No son los mismos que tienen en Alemania. Son bosques mediterráneos que tienen pirófila, y el fuego les vuelve locos. Además, hemos hecho algo que es una barbaridad: hemos construido en estos bosques. Tenemos miles y miles de casas dentro, de gente que, pobrecitos, las han hecho con sus ahorros. Pero les enredaron. Y a los bomberos, la prioridad que se les impone es salvar casas y personas, o personas y casas. Tenemos esa anomalía: miles y miles de casas dentro de los bosques", relató.

La cubierta vegetal de la región es variada y abundante

La cubierta vegetal de la región es variada y abundante / El País

En esa línea, procedió a mostrarse crítico con el "mito de la intocabilidad", opinando que es pertinente enterrar la idea de que los árboles no se pueden cortar ya que es "muy filofascista".

"Es el mito de la virginidad. Hemos superado este tema con las mujeres, pero ahora lo hemos pasado en los bosques. Esta sacralidad es urbana. Es un mito burgués, neoburgués", prosiguió, aceptando el dato de que el 76% del bosque es propiedad privada.

A partir de este contexto, ante la pregunta de si hay grandes propietarios forestales: concedió: "Sí, pero están todos arruinados. Y ahora te la diré muy grande: la mayor parte de los hijos de los propietarios hicieron filología macedónica, que llamo yo, porque no quieren trabajar en el sector primario. Todos quieren trabajar en el Banc de Sabadell, en el instituto local. Y en el momento en que estas grandes fincas se van, existe un capital extraño. Un capital muy raro, que se presentan a estas familias. Y en los años 60-70, cuando aparecen, el suelo tiene un precio casi regalado. Comprenden y urbanizan".

A pesar de que no se puede urbanizar el suelo forestal, Boada afirma que lo hicieron igualmente en la época del franquismo, "con secretarios sobornados, y regalaban ocho o diez parcelas al ayuntamiento". El problema, recalca, es que estos bosques están compuestos de árboles mayormente pirófitos, es decir, "les encanta el fuego".

Luego, procede a recordar cuando el premio mundial de Medio Ambiente que le otorgó Nelson Mandela le permitió trabajar en la Tierra del Fuego y en la Antártida, además de Yellowstone, lugar que se quemó en la época y que dividió a la comunidad científica respecto a si había que dejar que ardiera por una noción que llamaban "el metabolismo del bosque", eventualmente siendo este el desenlace de 210.000 hectáreas.

"El fuego hace abrir la piña del Pinus contorta, que es el mejor pino. Tiene una piña pequeña, sellada, que si no tiene un choque térmico no se abre. Pero si le llega el fuego, hace una explosión y hace una siembra. Tras el fuego nacen Pinus contorta por todas partes. Pues eso lo tenemos con Pinus halepensis , que, ahora en julio y agosto, tiene las piñas untadas de resina e incluso tiene benceno y tolueno, que esto es un polvorín, es gasolina", siguió explicando sobre el caso de Cataluña.

"Si le llega el fuego arriba de la copa, se enciende la piña y sale disparada como una bomba de mano en dirección contraria al fuego. Y mientras explota, va sembrando los piñones. Y cuando llegan al suelo se encuentran con las cenizas y, de hecho, con los nutrientes. Y con la lluvia de otoño te nacen miles de árboles nuevos. Por tanto, es un éxito evolutivo. Esta es una estrategia que ha hecho este pino. Y los corchos de aquí de las Gavarres, dentro de diez años, si vas, no sabrás ni dónde ha pasado el fuego", agregó.

Así luce el Pinus contorta

Así luce el Pinus contorta / New Zealand Plant Conservation Network

A Boada no le preocupa que los fuegos consuman lo que ha construido el hombre, mayoritariamente porque el resto "se va a rehacer todo". La tarea de limpieza se volvería escabrosa por las semánticas de los "propietarios", y ni el propio experto está seguro de si deberían encargarse estos o la Generalitat.

En cualquier caso, más allá de su aprobación del tópico, explica que volveremos a la economía del bosque, ejemplificando cómo la irrupción de la IA era impredecible antes de que surgiese. "En diez años los usos del bosque serán totalmente diferentes. La química verde es una rama nueva de la química. Todo es muy experimental: le he dicho que un árbol maduro puede tener 700 productos químicos. Pues yo tengo camisetas que se hacen de abeto, y no notarías la diferencia con una camiseta normal", consideró.

Posteriormente, valoró: "El mayor problema que tenemos son las emisiones de dióxido de carbono del petróleo, y no hay nadie que suscriba los Acuerdos de París. Y este es el hecho más grave, que tenemos ese aumento de temperatura que no podemos detener. Y que nos asamos todos. Llegamos a 42 grados, en breve llegaremos a 50 y más arriba. Y los humanos no gobernamos esto. Nuestros bosques trabajan con independencia de la diputación y la Generalitat. Nosotros podemos hacer normas, podemos hacer planteamientos económicos, estrategias, urbanísticos, pero…".

Obviando lo anterior, Boada tiene claro que "no podemos asustarnos" respecto a la coyuntura climática, sino que debemos corregir y cambiar, ser "estratégicamente positivos" para abordar la situación. "Si no nos ponemos como ese galgo al que le pegan una liebre delante, psicológicamente nos quedamos abatidos. Nos criptonizamos. Si tú te asustas, te criptonizas. El secretario general de las Naciones Unidas, este portugués, dice que ya no lo paramos. Y esto yo creo que es una imprudencia muy grande por parte de la máxima autoridad de Naciones Unidas. Será muy difícil detener esto, pero debemos hacer una revolución en la movilidad, en los combustibles, en las formas de vida", reflexionó.

Claro está, las autoridades son las que están en posesión del poder necesario para responder ante las demandas de las contingencias medioambientales, pero Boada cree que la administración "no funciona".

El año pasado, la Generalitat destinó 500.000 euros para retirar madera del bosque y reducir incendios

El año pasado, la Generalitat destinó 500.000 euros para retirar madera del bosque y reducir incendios / El Periódico

"Por eso no se puede tocar. Tú puedes hacer la crítica al consejero o al director general, pero ay de ti que te metas con el jefe de servicio. Ya has hablado, como periodista. El poder de los funcionarios es terrible. Vengo del conservadurismo, y sé que los sectores más recalcitrantes y más jomeinistas del ecologismo están en la administración. Están en los grifos de paso, son los jefes de servicio y los jefes de sección. Y además son funcionarios a perpetuidad. Aunque sean unos pótulos. Y cobran además muy bien. Por tanto, este es un problema político", criticó.

"El futuro desde la sostenibilidad y con planes de gestión bien hechos", designa como cambio a perseguir. "El término “explotación” es muy feo. Una apropiación y retirada. Si tú sabes perfectamente con ciencia que este bosque aumenta 5 toneladas por hectárea y año en forma de árbol derecho, si tú retiras 3, si retiras esa rama que se ha tumbado, ese árbol renace, lo mejoras. Esto no se hace, y esto debería hacerse", sumó a la idea anterior.

Y, para culminar, sentenció: "Que lo de la crisis ambiental no es algo de cuatro ecologistas y cuatro cascarrabias, sino que va muy en serio. Tenemos una crisis civilizatoria, no de civilización. Civilizatoria, es decir, una crisis que afecta a los distintos modos culturales de civilización que existen en el planeta. Es transversal. Y vamos hacia una crisis civilizatoria enormemente preocupante. Por tanto, debemos cogerlo en serio: las medidas, el compromiso personal y pensar en nuestros pequeños".