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María Luisa (87 años), bailadora de pole dance: "Soy la mujer más feliz del mundo"

La mexicana María Luisa Solórzano demuestra que la edad no tiene por qué ser un límite para practicar deporte y mantenerse activa

María Luisa, baila pole dance a sus 87 años

María Luisa, baila pole dance a sus 87 años / 5

La actividad física no tiene por qué estar limitada por la edad. Y uno de los mayores ejemplos es el de María Luisa Solórzano, una mujer mexicana de 87 años que ha encontrado en el pole fitness una forma de mantenerse fuerte, independiente y llena de energía.

Madre de diez hijos, abuela de catorce nietos y bisabuela de nueve, Solórzano comenzó a practicar esta disciplina hace aproximadamente una década. El pole fitness combina fuerza, equilibrio y flexibilidad mediante ejercicios realizados en una barra vertical, una actividad exigente que rara vez se asocia con personas de edad avanzada. Sin embargo, la mexicana se ha convertido en un ejemplo de vitalidad para quienes consideran que la edad puede ser una barrera para el ejercicio.

En un vídeo compartido por el estudio donde entrena, Solórzano asegura sentirse “la mujer más feliz del mundo” gracias a esta práctica. Aunque reconoce que algunos movimientos requieren esfuerzo y constancia, insiste en que la perseverancia ha sido clave para progresar con el paso de los años.

Más allá del componente deportivo, la mujer defiende el papel del ejercicio físico como herramienta para mantener la salud y la autonomía en la vejez. Según explica, muchas personas mayores reducen su actividad hasta el punto de depender de sus familiares para tareas cotidianas.

Solórzano también reivindica la importancia de romper ciertos estereotipos sobre el envejecimiento. Lejos de aceptar una imagen pasiva asociada a la edad, afirma que le gusta sentirse fuerte y cuidar su forma física. Para ella, mantenerse en movimiento no solo mejora la salud, sino también la autoestima.

Su mensaje, especialmente dirigido a otras mujeres mayores, es claro: el ejercicio no debería tener fecha de caducidad. Practicar actividad física, insiste, puede ser una forma de reforzar la independencia, mejorar el bienestar y demostrar que nunca es tarde para descubrir nuevas pasiones.