Ley
Llegar siempre antes al trabajo: El gesto "ejemplar" que se ha convertido en motivo de despido
Llegar siempre antes al trabajo, aunque parezca una muestra de implicación, puede convertirse en un serio problema laboral y acabar en un despido considerado totalmente procedente, sin derecho a indemnización.

Horario laboral
En Alicante, una trabajadora fue despedida después de acudir de manera reiterada entre 30 y 45 minutos antes de la hora de inicio marcada en su contrato, fijada a las 7:30 de la mañana. Ella alegaba que esa antelación se debía a una carga de trabajo muy elevada y a la necesidad de más tiempo para sacar las tareas adelante.
Pese a ello, la empresa le advirtió primero de forma verbal y luego por escrito de que no podía acceder al centro antes de su horario, avisos que ignoró hasta que la compañía optó por el despido disciplinario. Esto ha confirmado que llegar antes a tu puesto de trabajo puede ser igual de problemático que llegar tarde.
Por qué llegar antes al trabajo puede ser un problema
El conflicto no se centra en la puntualidad, sino en el control de la jornada y las horas de trabajo efectivas. Desde hace años, las empresas están obligadas a registrar con precisión el horario de entrada y salida de sus trabajadores para controlar tanto las horas ordinarias como las extraordinarias.
Entrar antes supone, a efectos legales, trabajar más tiempo, lo que se considera hora extra, pero el problema surge cuando esas horas no han sido autorizadas por la empresa. El empleador puede prohibir expresamente la realización de horas extraordinarias, y si el trabajador amplía su jornada por iniciativa propia, se entiende como un incumplimiento contractual.
En este caso, el juzgado entendió que la conducta de la empleada generaba descontrol en el registro horario y afectaba a la organización interna de la empresa. No se trataba de un hecho aislado, sino de una práctica reiterada pese a los requerimientos claros, por lo que se consideró que se rompía la confianza entre empresa y trabajadora.
Al calificarse el despido como disciplinario procedente, la trabajadora no tuvo derecho a indemnización alguna. El tribunal valoró la reiteración de la conducta, las advertencias previas y el impacto organizativo de alterar el horario fijado.
Los especialistas en derecho laboral insisten en que no cualquier llegada puntual o ligera antelación justifica un despido, pero sí una conducta continuada, desobediente y acreditada documentalmente.
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