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La ley se pone seria y obligara a pagar derramas a las comunidades de vecinos con ascensores que no cumplan estos requisitos

La normativa insta a cumplir ciertas reglas de seguridad que suelen pasarse por alto

Imagen de una mujer usando un ascensor

Imagen de una mujer usando un ascensor

Ramón Baylos

Ramón Baylos

Ser propietario de una vivienda conlleva ciertos gastos que no se suelen tener en cuenta a la hora de elaborar un presupuesto mensual como, por ejemplo, el IBI o las plausibles derramas derivadas de la comunidad de vecinos que se puedan producir cada cierto tiempo.

En este mismo sentido, muchas comunidades se verán afectadas próximamente por una derrama inesperada, la cual tiene que ver con adaptar sus ascensores a diferentes normativas de seguridad.

Esto último quedó estipulado el pasado año 2024 con el Real Decreto 355/2024, donde se especificaban una serie de requisitos técnicos que todos los ascensores debían cumplir con tal de ser aptos para su uso.

Pero, ¿qué directrices determinarán si la comunidad tendría que pagar una derrama para reformar su ascensor? En este sentido, la ley establece distintos parámetros a tener en cuenta para evitar sustos innecesarios.

Entre ellos, destacan los siguientes: que el ascensor esté a ras de suelo para evitar desniveles; que cuente con barreras fotoeléctricas; que posea un sistema de contacto directo con el servicio de emergencia; que tenga medidas de control de carga y, por último, que sus guías sean de acero y no de madera.

Hay que recalcar que casi todos los ascensores mínimamente modernos se suelen instalar con todas estas medidas en mente, por lo que esta normativa solo afectaría a las comunidades de vecinos más antiguas.

Y es que la ley establece que se hará una inspección periódica de los ascensores para comprobar que todo esté en orden. En caso contrario, se obligará a la comunidad de vecinos a pasar por una derrama con tal de resolver cualquier posible incidencia.

Por otro lado, hay comunidades de vecinos que optan por establecer provisiones de fondos con tal de no afrontar pagos sorpresa de forma brusca, por lo que todo dependerá de cómo se gestione la economía conjunta de cada vecindad.